Sentimientos Viscosos de Pablo Arellano en Casa Wabi: con la piel expuesta

Sentimientos viscosos es el título de la nueva exposición de Pablo Arellano en Casa Wabi; una serie de expresión encerada, de tacto a la distancia y una intimidad a techo azul.

Compuesta por diecisiete paneles de cera que recorren el perímetro de la terraza en Casa Wabi, la obra envuelve al espectador en un ambiente donde lo seductor y lo inquietante coexisten. La materialidad de la cera —su apariencia delicada y su presencia táctil— funciona como un umbral: invita a acercarse, al tacto y la intimidad. Al mismo tiempo también introduce el rechazo; como cualquier obra de arte, que se entiende desde la vista, con viscosidad aparente. La instalación, concebida a cielo abierto, refuerza este contraste entre la resistencia y apertura. ¿A dónde? Esa es la duda que Pablo Arellano se hace con la exposición. 

El recorrido no busca una lectura inmediata. Por el contrario, el mural continuo construye un espacio inmersivo donde lo velado y lo revelado conviven en capas. Incluso desde su creación, la cera esconde los materiales principales. Telas cuya manipulación es el acto de minutos, antes de que la cera ceda ante la intemperie. Este material actúa como una piel o un velo que preserva, como fotografía, el momento exacto que es a su vez una mezcla de elementos; tiempo, aire, fricción. En su superficie, pequeñas formas emergen sin definirse del todo: fragmentos que pueden leerse como cicatrices, huellas o vestigios. Lo que sea que la imaginación del espectador asuma.

En este juego de ambigüedades, la obra se sostiene en una serie de oposiciones: intimidad e inmensidad, deseo y repulsión, presencia y ocultamiento. La referencia a Gaston Bachelard —de parte de Andrea Bustillos, curadora, y el propio Arellano— y su noción de la inmensidad íntima se vuelve clave para entender cómo el espacio se expande más allá de lo físico, hacia un territorio emocional y afectivo. Casi una fusión entre cielo y tierra. 

Como porcelana, como mármol, o como escultura clásica, la plasticidad de las obras de Pablo Arellano son ese espacio entre la belleza de lo puro y la incomodidad de aquello capaz de perturbar lo anterior. Y entre esa tensión aparece la propia naturaleza del espacio abierto. Habitando bajo el sol de primavera por los próximos dos meses. A la intemperie la cera cambia, se adapta y abraza los factores que conviven en el aire de la Ciudad de México. 

Exposición curada por Andrea Bustillos Duhart para Casa Wabi en Sabino, Sentimientos Viscosos es parte de la serie de exposiciones en la fundación por y para artistas emergentes, acompañamiento curatorial cercano y un diálogo constante entre obras que conversan tanto con la arquitectura del espacio como con la comunidad artística local.

Sentimientos Viscosos estará en exposición en Casa Wabi hasta el próximo 5 de julio de este año.