Parque Minos: diseño, juego y memoria colectiva

Un espacio de 5,600 m² transforma un predio deteriorado en un territorio de juego, encuentro e imaginación, donde la arquitectura coloca a las infancias en el centro.

Fotografía cortesía.

En Minatitlán, Veracruz, una ciudad históricamente ligada a la actividad petrolera, Parque Minos propone una nueva manera de entender el espacio público: como un lugar para encontrarse, imaginar y recuperar el sentido de comunidad. Diseñado por Taller Multidisciplinar, el proyecto transforma un predio deteriorado dentro de las instalaciones del DIF municipal en un gran patio de 5,600 m² pensado alrededor de las infancias.

La idea nació de observar cómo el juego puede transformar por completo la relación de los niños con su entorno. Así, el parque incorpora recorridos, sombras, recovecos y estructuras de distintas escalas que invitan a correr, trepar, esconderse y explorar. Algunos juegos superan la altura de un adulto y funcionan como pequeñas arquitecturas dentro del paisaje.

El proyecto también puso especial atención en la vegetación existente: ningún árbol fue talado. Los juegos y recorridos se adaptaron al arbolado, incorporándolo como parte de la experiencia y creando un espacio más fresco y habitable.

Fotografía cortesía.

Una identidad para habitar y recordar

La arquitectura se complementa con una identidad gráfica desarrollada por estudio Bala, que incluye nombre, logotipo, señalética, colores y personajes. El objetivo fue construir una narrativa visual cercana al imaginario infantil y convertir el parque en una presencia reconocible dentro de la comunidad.

El diseño de los juegos y las piezas especiales se realizó en colaboración con Ariel Rojo, mientras que los materiales amortiguantes permiten que el espacio pueda disfrutarse con mayor libertad y seguridad.

Más que una intervención urbana, Parque Minos representa para Taller Multidisciplinar una síntesis de memoria, comunidad e imaginación. En una ciudad marcada por retos urbanos, el proyecto recupera un espacio para algo esencial: jugar. Y al hacerlo, devuelve a niñas, niños y familias un lugar para encontrarse, construir recuerdos y volver a sentir la ciudad como propia.