La nueva generación de perfumes busca oler a momentos

La llegada de PHLUR a Sephora México confirma un cambio en la perfumería contemporánea: fragancias que buscan evocar personas, recuerdos y estados de ánimo. Con nombres como Missing Person o Father Figure, la marca construye un lenguaje olfativo más íntimo y emocional.

El olfato tiene una relación especialmente directa con las zonas del cerebro vinculadas con emoción y memoria, como la amígdala y el hipocampo. Los olores suelen detonar recuerdos más vívidos, tempranos y emocionales que otros estímulos. Por eso hoy hay tantos perfumes que parecen querer capturar personas o momentos más que flores, maderas o cítricos. Un ejemplo claro es Missing Person de PHLUR, lanzado y reposicionado en la era Chriselle Lim como una fragancia que evoca la cercanía de alguien amado y que se volvió viral precisamente porque muchas personas dijeron sentir que olía a memoria, intimidad o “alguien que extrañas”.

La marca llega a Sephora México en un momento en que la perfumería se piensa como algo más flexible y más cercano a la vida diaria. Desde la llegada de Lim, PHLUR se ha posicionado alrededor de la idea de la fragancia que puede acompañar estados de ánimo, momentos distintos y versiones cambiantes de una misma persona.

Esa lógica se traduce en perfumes pensados para convivir entre sí y para integrarse con naturalidad a la rutina. El layering, más que un recurso técnico, funciona aquí como una forma de construir un guardarropa olfativo propio. En lugar de una fragancia definitiva, PHLUR propone una relación más abierta con el perfume, que permita pasar de lo íntimo a lo luminoso, de lo suave a lo más envolvente, sin perder coherencia.

Parte de la identidad de la marca también está en su insistencia en la transparencia. PHLUR combina ingredientes naturales y sintéticos con una lógica consciente, defendiendo tanto la riqueza de los botánicos como el valor de componentes sintéticos más seguros, creativos y sostenibles. Esa misma visión se extiende a sus procesos y empaques, con una reducción del uso de plástico y papel, incorporación de materiales reciclados posconsumo cuando es posible y cajas con certificación FSC.

Dentro de ese universo, fragancias como Missing Person, Vanilla Skin, Honey Moon y Father Figure ayudan a entender el registro emocional de la marca. Missing Person trabaja la cercanía de la piel con almizcle blanco, jazmín y maderas suaves; Vanilla Skin lleva la vainilla hacia un terreno más complejo y contemporáneo; Honey Moon se apoya en miel, mandarina, lavanda y flor de naranjo para construir una composición más luminosa; y Father Figure equilibra higo, grosella negra, sándalo, vainilla de Madagascar y pachulí en una base más cálida. Con su llegada a Sephora México, PHLUR entra al mercado local con una propuesta clara: hacer del perfume una experiencia más personal, más móvil y menos rígida.

Los nuevos perfumes huelen a momentos o personas porque la perfumería entendió algo que la neurociencia ya sabía: el olor no solo se percibe, se recuerda y se siente. Y en una cultura obsesionada con la identidad, la emoción y la recomendación personal, eso volvió mucho más deseable una fragancia que parece una experiencia vivida que una que solo enumera ingredientes.