Prada Paradigme: una nueva fragancia, una nueva dirección

Una fragancia nueva puede marcar un cambio en la manera en que una marca entiende la identidad moderna, y Prada Paradigme llega precisamente con esa intención.

Fotografía por Ludovic Girod con iPhone 15.

La nueva creación de Prada amplía el diálogo que la casa ha mantenido durante años entre tradición y reinvención. En lugar de seguir la estructura clásica de un perfume, Paradigme la invierte: construye la fragancia desde la base hacia arriba para reflejar la geometría del triángulo de Prada. El resultado es una firma ambarada y amaderada que revela profundidad antes que brillo, instinto antes que claridad.

La fragancia se abre con notas cálidas y texturizadas: ámbar, benjuí y madera de guayaco aparecen de inmediato, formando una base ahumada y resonante. A medida que evoluciona, esa densidad se encuentra con la vibración verde del geranio Bourbon y la luminosidad de la bergamota de Calabria, creando un contraste deliberado y contemporáneo. Paradigme no busca imponerse; está diseñado para transformarse en silencio, moviéndose entre suavidad e intensidad con una confianza contenida.

Fotografía cortesía.

Tom Holland se convierte en el rostro de esta nueva narrativa. Su trayectoria —del teatro al cine global, de papeles icónicos a su labor filantrópica— refleja el principio de la fragancia: redefinir la masculinidad no desde la fuerza, sino desde la exploración, la curiosidad y la autodirección. Su presencia encarna el equilibrio entre carisma y contención en el corazón de Paradigme.

Detrás de su creación, los perfumistas Marie Salamagne, Bruno Jovanovic y Nicolas Bonneville trabajaron como un colectivo, utilizando la estructura olfativa invertida para ampliar los límites de la perfumería masculina sin perder claridad ni intención. Incluso el frasco sigue esta perspectiva: líneas marcadas, bordes biselados y un degradado verde que sugiere tensión, movimiento y disciplina arquitectónica; elementos característicos del universo visual de Prada.

Un gesto que se convierte en dirección

La relación entre creatividad y responsabilidad aparece no en declaraciones, sino en decisiones: frascos diseñados para ser rellenados, materiales elegidos para envejecer bien y consumir menos, y la intención de que Paradigme sea un objeto que permanezca, no uno que se reemplace rápidamente. Es un enfoque discreto, totalmente alineado con la manera en que Prada concibe el diseño como un lenguaje de largo plazo y no como una tendencia.

Fotografía por Ludovic Girod con iPhone 15.

En Ciudad de México, el lanzamiento coincide con la apertura de la nueva boutique de Prada; un espacio definido por geometrías precisas, texturas ricas y una paleta luminosa en tonos verdes que refleja el universo de la fragancia. La boutique profundiza el diálogo de Prada con la ciudad, ofreciendo un entorno contemporáneo donde Paradigme encuentra su resonancia natural.

Paradigme llega como fragancia y como declaración: una nueva forma de construir identidad, una nueva manera de pensar y una nueva forma de moverse por el mundo con claridad deliberada.