
Radiohead ha abierto su archivo para compartir una colección inédita. Hail to the Thief Live Recordings 2003–2009, disponible desde hoy en plataformas de streaming. El álbum reúne interpretaciones en vivo registradas en Londres, Ámsterdam, Buenos Aires y Dublín. Desde distintas latitudes, la pasión interpela ajena. Este llega como una nueva perspectiva sobre uno de los trabajos más intensos y complejos de la banda.
El proyecto surgió de un contexto inesperado: mientras Thom Yorke trabajaba en la musicalización de una producción teatral que fusionaba Hamlet con Hail to the Thief, pidió acceso a grabaciones de archivo para explorar arreglos. “Me sorprendió la energía con la que tocábamos entonces”, comentó. “Nos ayudó a encontrar un camino, a pesar de que el final de ese disco fue particularmente caótico y oscuro para nosotros”.

A pesar del orgullo por el álbum de 2003, Yorke admite que su cierre estuvo marcado por tensiones internas y un “sabor amargo” que quedó con el tiempo. Revisitar estas grabaciones, mezcladas por Ben Baptie, resultó ser un ejercicio catártico para la banda. “Habría sido una locura guardarlas para nosotros mismos”, añade el músico.
Las versiones en vivo capturan a Radiohead en un momento de transición: con la intensidad política y emocional de Hail to the Thief todavía fresca, y antes de la reinvención sonora que llegaría con In Rainbows. Son registros que documentan una época que se niega a terminar. A más de 20 años de su estreno la energía del directo puede transformar canciones ya conocidas en experiencias radicalmente distintas. Un grito visceral que cada vez se esfuerza más por no quedar en silencio.