Saint Laurent Primavera/Verano 2026: deseo suspendido

Una colección que convierte el deseo en forma y la ambigüedad en elegancia, bajo la luz serena de una tarde sin artificios.

Saint Laurent
Fotografía cortesía

En la Bourse de Commerce de París, Saint Laurent presentó su colección masculina Primavera/Verano 2026 bajo la dirección de Anthony Vaccarello. En lugar de las sombras de la noche, la pasarela se inundó con la claridad seca de la tarde: una luz que no adorna, sino que revela. La instalación clinamen de Céleste Boursier-Mougenot –una vasija circular donde cuencos de porcelana flotan y colisionan suavemente– funcionó como el centro emocional del desfile: una coreografía sin coreografía, donde cada contacto traza una resonancia sutil.

Vaccarello convoca un espíritu de tránsito entre París y Fire Island, evocando el esplendor silente de una generación perdida –Stanton, Angus, Ellis– que convirtió el deseo en lenguaje visual. La colección se lee como una carta suspendida entre el pasado y el ahora, entre el retiro de Yves Saint Laurent en 1974 y una contemporaneidad que no cita, sino que continúa.

Las siluetas son contenidas, nunca exageradas. Las prendas –camisas etéreas, shorts ceñidos, abrigos que flotan más que cubren– hablan entre líneas en lugar de proclamar. Los hombros se extienden, las cinturas se afinan, y los materiales como la seda o el nylon abrazan el cuerpo con una ligereza que evita la teatralidad. La paleta, serena, se mueve entre tonos de arena, sal, musgo seco y azul piscina.

No hay nostalgia, sino persistencia. El desfile no busca explicar, ni conmemorar, sino sostener un gesto: el de vestir para revelarse y al mismo tiempo ocultarse. En esta colección, la ambigüedad no es una estrategia: es una forma de elegancia.

En 1974, Yves Saint Laurent se retiró para reinventarse. Ahora en 2026, Vaccarello traza una línea que no rinde homenaje, pero tampoco olvida. Porque en Saint Laurent, el deseo nunca desaparece: simplemente se transforma.