
Del 23 de octubre al 21 de noviembre, Salomon abre un santuario temporal en Antara, el corazón palpitante de la moda y la modernidad en Ciudad de México. Un espacio donde el rendimiento se convierte en estética y la utilidad en emoción. El pop-up es más que una tienda; es una instalación viva, un reflejo de la evolución de la marca desde los Alpes franceses hasta el ritmo urbano.
En su interior, el diseño refleja la doble esencia de Salomon: cruda pero refinada. Acero, luz y sombra se fusionan para formar un paisaje minimalista; un terreno de texturas donde las zapatillas reposan como artefactos escultóricos. Cada rincón se siente como una pausa en movimiento, una intersección entre la función y la contemplación.


Tres colecciones exclusivas dan forma a esta historia efímera. La XT-Whisper Void, una reinvención de la silueta de trail running de Salomon, surge con la confianza silenciosa de la maestría técnica vestida de elegancia; un susurro de velocidad traducido en luz y tejido. La XT-Pathway 2 Ferxxo, nacida del diálogo creativo con el artista colombiano y ahora embajador global Ferxxo, aporta ritmo e irreverencia al vocabulario alpino. Un destello de color, una alusión a la pista de baile oculta bajo la nieve de la montaña. Y, finalmente, la esperada MM6 Maison Margiela x Salomon AW25, donde la arquitectura del rendimiento y la sastrería vanguardista convergen en un diálogo que trasciende el terreno.
La ciudad, al fin y al cabo, es otro paisaje
Sin embargo, lo que hace único al pop-up de Antara no es solo lo que exhibe, sino cómo escucha. El espacio se convierte en una interfaz entre generaciones unidas por una misma búsqueda: el movimiento. Un recordatorio de que la innovación no ocurre únicamente en el laboratorio o en los senderos, sino también en la conversación entre culturas.
Desde sus comienzos en el Annecy Design Center, Salomon ha perseguido una filosofía singular: liberar el potencial humano a través del movimiento. En Antara, esa filosofía toma forma como una experiencia que celebra el progreso no como ruido, sino como armonía entre cuerpo y diseño. Las paredes respiran luz, los zapatos reposan como tótems y, en algún punto entre las cumbres y el asfalto, surge una nueva forma de elevación. Porque incluso en la ciudad, la montaña permanece.