Shhh Roma explora la música como experiencia colectiva

Con un listening room, un jazz kissa y un hi-fi bar, Shhh Roma amplía el universo de 99 Records y propone recuperar la escucha como una práctica consciente. Alta fidelidad, vinilo, diseño y curaduría musical construyen un espacio donde escuchar vuelve a ser el acontecimiento principal.

Shhh Roma

Escuchar un álbum completo exige una atención que modifica la relación con la música. El orden de las canciones recupera importancia, los silencios adquieren sentido y cada decisión de producción puede percibirse con mayor claridad. 99 Records lleva esa premisa al espacio físico con Shhh Roma, su nueva propuesta dedicada a la alta fidelidad, el vinilo y la escucha consciente. 

Ubicado dentro de la sede de 99 Records en Álvaro Obregón 273, el proyecto reúne tres experiencias complementarias. Un listening room, un jazz kissa y un hi-fi bar permiten acercarse a la música desde distintos rituales. La arquitectura y el interiorismo de Estudio H. Fernández articulan el recorrido. Así, una visita puede comenzar por la mañana con jazz y café, continuar entre discos y terminar por la noche frente a un sistema de alta fidelidad. 

El listening room constituye el corazón de Shhh Roma. El espacio responde a criterios acústicos específicos y coloca la reproducción musical en el centro de la experiencia. Sus sesiones reúnen entre seis y nueve álbumes, siempre reproducidos completos y desde formatos físicos. Además, cada encuentro incluye un programa impreso con la selección y un texto editorial. El contexto se convierte así en otra herramienta para ampliar la escucha. 

La precisión técnica también determina el carácter del proyecto. El sistema del listening room combina equipos de firmas como Gryphon, Nagra, Thorens, Clearaudio y Avantgarde Acoustic. También incorpora unas bocinas Klipsch Belle Custom reconstruidas con componentes especializados. En lugar de ocultar la tecnología, Shhh la integra como parte fundamental de la experiencia sonora. 

El espacio establece, además, un diálogo con Shhh Condesa. Ambas sedes intercambian parte de su programación semanal, aunque conservan identidades acústicas distintas. Condesa trabaja con un sistema vintage hi-fi. Roma, por su parte, apuesta por un sistema hi-end contemporáneo que privilegia precisión y detalle. La diferencia permite explorar cómo el equipo también modifica la percepción de una grabación. 

Por la mañana, el jazz kissa recupera una tradición surgida en Japón alrededor de los cafés dedicados a escuchar jazz. La selección de discos convive con café filtrado, tés y whisky japonés. Además, un sistema de muy alta fidelidad define el ambiente. La intención resulta deliberadamente sencilla: sentarse y dedicar tiempo exclusivamente a escuchar. 

Shhh Roma

Por la noche, el mismo interés se traslada al hi-fi bar. La propuesta toma también referencias de la cultura japonesa y suma una carta desarrollada por el mixólogo Ismael “Pollo” Martínez. Cocteles clásicos y creaciones originales acompañan la programación musical. Sin embargo, el sonido mantiene el papel principal y funciona como hilo conductor de la experiencia. 

La apertura amplía un proyecto que comenzó en Álvaro Obregón en 2024. En conjunto con la sucursal de Condesa, 99 Records reúne actualmente más de 22 mil títulos. A ello suma una librería especializada en biografías, ensayo, ficción, poesía, cómics y libros de arte relacionados con la música. Por ello, Shhh funciona como una extensión natural de una comunidad construida alrededor de la cultura musical. 

Shhh Roma propone algo aparentemente elemental: devolverle tiempo a la música. El diseño acústico, los sistemas de audio y la curaduría funcionan como herramientas para conseguirlo. Sin embargo, el verdadero lujo del espacio reside en la atención. Aquí, escuchar deja de funcionar como acompañamiento y recupera su condición de experiencia en sí misma.