
Slim d’Hermès Squelette Lune articula diseño y mecánica bajo una lógica de precisión arquitectónica. Creado en 2015, el Slim d’Hermès se distingue por rigor formal y sobriedad estructural. En esta versión, la Maison incorpora un movimiento esqueletizado extraplano que expone la arquitectura interna del reloj.
La caja de 39,5 mm —en titanio grado 5 o platino— funciona como marco estructural. El bisel a juego y las asas angulosas conservan la línea depurada de la colección. La elección de materiales no es decorativa; aporta ligereza visual y equilibrio.
En el centro se encuentra el calibre de manufactura Hermès H1953, un movimiento esqueleto extraplano con microrrotor y cuerda automática, con 48 horas de reserva de marcha. Su grosor de 3,57 mm permite mantener proporciones contenidas sin comprometer estabilidad. Los puentes diamantados y granallados, visibles a través del fondo de zafiro, revelan la lógica constructiva del mecanismo.


La esfera calada —en antracita o azul soleillé— refuerza esta lectura técnica. La doble fase lunar a las 6 integra dimensión poética dentro de una estructura racional. Horas y minutos se indican mediante agujas bastón con tratamiento en oro negro, priorizando contraste y legibilidad.
Con 178 componentes y 29 rubíes, operando a 21.600 alternancias por hora, el sistema garantiza regularidad y eficiencia energética. Las correas de aligátor o becerro prolongan la coherencia material del conjunto.
Slim d’Hermès Squelette Lune demuestra que la complejidad puede expresarse desde la contención. La técnica no compite con el diseño; lo sustenta. Aquí, el tiempo se organiza con claridad.