
Nacido en la Ciudad de México, Stefan Brüggemann estudió en el Centro Nacional de las Artes (CENART) y en 1996 abrió Art Deposit, un espacio de arte compartido con Édgar Orlaineta. Más tarde estrenó Programa, un espacio de exhibición que presenta a artistas internacionales y apoya un proyecto de curaduría más ambicioso y experimental. Actualmente es representado por Hauser & Wirth, operando entre Londres y la Ciudad de México.
Su portafolio incluye una extensa lista de exhibiciones en la Bienal de Venecia, el Centro Pompidou de París, el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el Moving Museum en Dubai y el Museo de Instalación en Londres. Su trabajo se encuentra en numerosas colecciones públicas como las de la Galería de Arte Albright Knox en Búfalo, Nueva York;,la Colección Margulies en Miami, Florida, y la Colección Jumex en la Ciudad de México.
El texto es el centro de su trabajo y Brüggemann ofrece una experiencia visual distintiva que muestra su fascinación por la abstracción y el lenguaje. A través del uso de palabras y frases comunes, le habla a la mente subconsciente sobre temas relacionados con el medio ambiente, la experiencia humana y la filosofía.

En esta edición, Brüggemann sostuvo una plática con M para reflexionar sobre su desarrollo personal y artístico a lo largo de los años como uno de los artistas reconocido en el mundo del arte actual.
¿Puedes ayudarnos a entender tu camino para convertirte en artista? ¿Y cómo está presente la cultura mexicana en cada pieza?
Desde los 13 años, siempre supe que quería ser artista. Estaba dispuesto a arriesgarlo todo para seguir esta vocación, ya que tenía una visión clara de mi camino. Hasta el día de hoy, sigo usando la misma firma que usé cuando tenía esa edad.
A lo largo de tu carrera, ha persistido la presencia del texto en tu trabajo. ¿Podrías contarnos más sobre tu relación con el lenguaje? ¿Cómo se te han ocurrido tus textos?
La primera vez que vi la escritura en un cuadro fue dentro de una catedral en la Ciudad de México. Era una pintura religiosa e hice la conexión entre imagen y texto. Mis textos son breves absorciones del contexto donde se produce la obra.

¿Quién influyó en tu carrera artística?
Más que una persona, siempre me ha fascinado la filosofía griega.
Sueles utilizar la crítica social, la ironía y el sarcasmo en tu trabajo. ¿Hay algo que estés tratando de señalar específicamente?
A través de mi trabajo, trato de que la gente dude de todo, del mundo… hasta de ellos mismos, incluso de su propia libertad. Por ejemplo, en mi reciente artículo titulado “Verdad / Mentira”, a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos con Tijuana, mi intención siempre fue hacer una pregunta o colocar una duda en la mente de quienes cruzan a diario entre dos países.
¿Cuál es tu perspectiva sobre la pandemia del coronavirus? ¿Te pareció un peroodo inspirador para crear más arte?
Como artistas, nos sentimos más cómodos durante los periodos de aislamiento. Sin embargo, el sentimiento cambia cuando se impone el aislamiento. Para mí, cada crisis es un buen momento para la reinvención y la innovación. Personalmente, la pandemia inspiró mi proceso creativo a pesar de que fue un momento oscuro en el tiempo.