
Todo comienza con el material. Con la curva exacta de una silla, con el trazo de un patrón que recuerda los abedules suecos, con una textura que no necesita más explicación que su tacto. Así, con la honestidad de lo tangible, llega a México STOCKHOLM 2025, la nueva edición de la colección más emblemática de IKEA.
Desde 1985, esta serie ha sido la expresión más fiel del diseño escandinavo de la marca: formas limpias, maderas nobles, textiles naturales y objetos que envejecen con dignidad. Hoy, casi cuatro décadas después, STOCKHOLM 2025 presenta su relanzamiento con cerca de cien piezas que celebran la funcionalidad, la belleza y la artesanía como principios duraderos. Desde sofás modulares de terciopelo que invitan al descanso hasta lámparas de vidrio soplado que capturan el aire mismo, esta edición es una carta de amor a lo bien hecho.
La colección se presentó en la residencia oficial del embajador de Suecia en México, como un gesto de hospitalidad y también de identidad compartida. Porque más allá del estilo, STOCKHOLM propone una filosofía: el diseño no debe ser ni efímero ni inaccesible. “La alta calidad no tiene por qué tener un costo elevado”, recordó Karin Gustavsson, directora creativa de la colección. Y en un momento en que el “lujo silencioso” parece estar en todas partes, IKEA da un paso al frente para recordarnos que el verdadero lujo está en los materiales, en el tiempo invertido y en la honestidad de lo funcional.

En esta conversación con Efraín Rojo, Communication and Interior Design Manager, y Arnaldo Aquino, Country Commercial Activities & Self Serve Leader de IKEA México, hablamos de procesos, materiales y emociones. De por qué un mueble puede —y debe— tener historia. De cómo una pieza de roble puede convertirse en herencia, y una lámpara de fibras naturales, en confidencia silenciosa. Y de cómo el bosque, los inviernos y las casas de Suecia encontraron un lugar en nuestros hogares mexicanos.
Hablemos de STOCKHOLM 2025. ¿Qué hace diferente a esta colección respecto a otras de IKEA?
Es una colección que refleja fielmente la identidad escandinava de IKEA. Si bien ya contamos con una amplia gama de productos en este estilo, STOCKHOLM se distingue por acercarse a la esencia más pura de la marca. Es, por así decirlo, la versión high-end de toda nuestra oferta. Además, esta colección tiene casi 40 años de historia. Se lanzó por primera vez en 1985 y, ahora en 2025, presentamos su segundo relanzamiento, con 96 piezas completamente nuevas.
Entiendo que el concepto es “calidad de diseñador a precio IKEA”, pero ¿qué diferencia hay entre STOCKHOLM 2025 y el resto del catálogo?
Cada pieza es completamente única y, como mencionaba, si buscas algo similar en otra marca, el precio puede ser hasta tres o cuatro veces mayor. Esto se debe a que trabajamos con materiales de alta calidad, procesos cuidadosos y diseño exclusivo. Cada mueble pasa por un desarrollo que empieza con un prototipo, se evalúa su funcionalidad y luego se define el precio. Más allá del costo, lo importante es la durabilidad. Por ejemplo, nuestros sofás tienen una garantía de 25 años, algo que no es común en otras marcas.
Eso marca una gran diferencia. Son piezas hechas con mucho cuidado y que pasan por pruebas rigurosas para garantizar su calidad. Ese es el verdadero valor añadido.

Quisiera preguntarles sobre eso: ¿cuáles son los procesos que siguen para asegurar ese estándar de calidad sin llegar a los precios elevados de otros muebles de diseñador?
En IKEA seguimos un proceso largo y meticuloso. Un producto que se fabrica en un mes requiere muchos estudios previos. Desde el primer boceto del diseñador, validamos el diseño y comenzamos a contactar proveedores. Buscamos siempre un equilibrio, porque también tenemos una gran responsabilidad social: nuestros proveedores deben cumplir con el estándar llamado “IKEA Way”. Si no lo cumplen, no trabajamos con ellos. Todo eso se calcula desde el inicio.
Realizamos pruebas de calidad en nuestro propio laboratorio en Älmhult, Suecia. Por ejemplo, usamos una máquina que simula peso para verificar la resistencia de las sillas, que deben soportar hasta 130 kilos. Si algo falla, lo corregimos. Nuestros muebles tienen que ser funcionales.
Ahora bien, decorar el hogar —elegir muebles— es algo muy personal. Por lo general, buscamos piezas que cuenten una historia o reflejen algo de nosotros mismos. ¿Cómo enfrentan el reto de crear objetos con carga emocional en una marca tan asociada a la funcionalidad?
Especialmente con la colección STOCKHOLM, buscamos volver a las raíces de la marca. Es un homenaje a nuestro origen. Nos inspiramos en los bosques que rodean Estocolmo, en su fauna y flora, en los colores rojizos de sus atardeceres. Todo eso está presente en los patrones, tapetes y texturas. Esa inspiración directa de la naturaleza y el diseño puro escandinavo le da un valor sentimental especial a esta colección.
Sobre el diseño escandinavo, ¿cómo ven su relación con la tendencia actual del “lujo silencioso”? ¿Creen que está conectado? ¿Que eso influirá en su recepción?
Como diseñador, creo que eso depende de cada tendencia y de la postura de quienes diseñan. El diseño escandinavo, al igual que el mid-century, el minimalismo o el Bauhaus, perdura en el tiempo porque representa una época. Muchas de esas piezas no son de diseño actual, pero siguen vigentes porque reflejan cómo se vivía en un momento determinado. Hay una diferencia clara entre los muebles de época y los que solo responden a una tendencia pasajera —los que terminan desechándose después de diez años.
Lo valioso de un mueble que resiste el paso del tiempo está en los materiales. Son materiales honestos. La lana se reconoce como lana, el lino como lino, y el roble se muestra tal cual es, sin barnices que lo oculten.
Además, envejecen con elegancia. La piel adquiere un tono ahumado con el tiempo, y la madera se oscurece con el uso. Eso no es un defecto, es carácter.

¿Qué esperan que sienta una persona al tener una pieza de STOCKHOLM 2025 en casa?
Queremos que marque una diferencia. Cada pieza puede integrarse en distintos espacios del hogar. Puedes adquirir toda la colección, o elegir algunos accesorios para crear armonía. Tener una pieza de esta colección es como tener una parte de IKEA, una parte de Suecia en casa. Aunque llevamos poco tiempo en México, antes muchas personas viajaban a Estados Unidos para conseguir nuestros productos. Ahora queremos hacerlos más accesibles. El diseño también puede ser democrático. No se trata de pagar precios inalcanzables, sino de acceder a calidad y belleza en el día a día.
¿Hay algo que no les haya preguntado y que quieran agregar?
Todo lo que hemos hablado está relacionado, pero también es importante subrayar la dimensión social y ambiental del proyecto. Tenemos nuestros propios bosques para reforestación, y cuidamos muchísimo cómo usamos los recursos. Muchas veces no lo comunicamos tanto como deberíamos. En IKEA, ese compromiso está presente en cada producto. Y también en cómo cuidamos a las personas que formamos parte de esta empresa. Todo eso, sin duda, se refleja en lo que hacemos.