A esto sabe el nuevo coctel de Handshake Speakeasy hecho con The Macallan

Con pera, vainilla, tonka, rooibos y mantequilla avellanada, Poached Pear amplifica el carácter de The Macallan Double Cask 12 Years Old sin alejarlo de su esencia.

Macallan Handshake

The Macallan Double Cask 12 Years Old nunca ha necesitado mucha intervención. Su fuerza está en el equilibrio del roble americano y europeo sazonados con jerez, una estructura amable, notas de miel, cítricos, vainilla, especias suaves y esa textura redonda que ha convertido a The Macallan en una de las casas más consistentes del single malt escocés.

Por eso, cuando un whisky así entra a un shaker, suele ser recibido con escepticismo.

Con esa lógica nace Poached Pear, el nuevo coctel creado por Handshake Speakeasy en colaboración con The Macallan. La alianza reúne a una de las grandes referencias del single malt con uno de los bares más importantes del mundo, en una propuesta que no busca usar whisky como base genérica, sino trabajar alrededor de su carácter.

El coctel fue desarrollado a partir de un proceso creativo que conectó Escocia, Brasil, Colombia y México. Su construcción parte de ingredientes pensados para acompañar, como pera, vainilla, tonka, rooibos y matices de mantequilla avellanada.

Al olerlo, lo primero que aparece es una nota dulce y envolvente, casi de postre, pero sin volverse empalagosa. La pera le da una entrada fresca y jugosa, mientras la vainilla, la tonka y la mantequilla avellanada construyen una sensación cálida, deliciosa, muy de invierno. Tiene algo que recuerda a Navidad: fruta cocida, especias, madera y un dulzor sutil. Lo interesante es que todo está bien balanceado. El coctel no tapa el carácter de The Macallan. Se siente redondo, aromático y profundo, con suficiente frescura para no quedarse pesado y suficiente calidez para sentirse especial.

La pera aporta frescura y dulzor natural; la vainilla y la tonka se alinean con la calidez del roble americano; el rooibos suma una dimensión más seca y especiada; y la mantequilla avellanada refuerza la textura, uno de los elementos más importantes cuando se habla de The Macallan. En conjunto, el coctel amplifica lo que ya existe en el whisky: fruta, madera, especia, redondez y profundidad.

Ahí está lo interesante. En un mal coctel con scotch, el whisky desaparece. En uno bien construido, el destilado sigue siendo el centro de gravedad. Poached Pear parte de esa segunda lectura. No convierte The Macallan en un ingrediente más, sino en el punto desde el cual se ordena todo lo demás.

De acuerdo con David Zambrano, Brand Ambassador de The Macallan, nuevas formas de servir y disfrutar el whisky permiten apreciar matices que conviven naturalmente con su identidad. Esa idea es clave para entender el proyecto. The Macallan no necesita alejarse de su origen para dialogar con la coctelería contemporánea; necesita encontrar manos capaces de leer su lenguaje.

Handshake, en ese sentido, es un aliado lógico. Su trabajo ha demostrado que la alta coctelería no depende solo de técnica o presentación, sino de precisión conceptual. Para Lorena De Alba, The Macallan Sr Brand Manager LATAM, el bar comparte con la Maison un respeto por los ingredientes, los procesos y la historia. Rodrigo Urraca, socio propietario de Handshake, lo resume como una relación nacida de la admiración mutua por la calidad y la exploración creativa.

Poached Pear ya está disponible en Handshake Speakeasy y forma parte de una serie de iniciativas que The Macallan y Handshake desarrollarán a lo largo del año.