
Para el Otoño 2025, Tommy Hilfiger deja atrás el campus cubierto de hiedra y se dirige al circuito de carreras. La campaña, titulada The Hilfiger Racing Club, sitúa a Nicholas Hoult y Claudia Schiffer en un mundo de autos vintage y siluetas marcadas, un escenario donde los códigos preppy se reinterpretan a través de la velocidad y el espectáculo. No es una ruptura, sino un cambio de escenario: la misma gramática del estilo, hablada con un acento distinto.
La fotografía de Glen Luchford captura más contrastes que poses. Camisas Oxford impecables bajo la sombra del pit lane, gabardinas que repiten la curva del asfalto, tartanes suavizados por la neblina de los faros. Hoult encarna la soltura de un piloto entrenado, mientras Schiffer proyecta un glamour intacto por el tiempo. Juntos anclan las imágenes en la familiaridad y una apertura al juego de la velocidad.
Hilfiger lleva tiempo trabajando en este registro: tomar los pilares del Americana y hacerlos colisionar con momentos culturales, desde los escenarios del hip-hop hasta los paddocks de la Fórmula 1. The Racing Club prolonga esa historia. Las chaquetas barn adquieren acabados repelentes al agua, las gabardinas se confeccionan en tejidos sostenibles y el denim aparece junto al bolso American Icon. Lo preppy se vuelve accesible, flexible, dispuesto a adaptarse.



Lo que construye la campaña es menos un catálogo que una atmósfera. La pista se convierte en metáfora de continuidad, movimiento y rechazo a quedarse quieto. La ropa, aunque anclada en la herencia, se muestra en movimiento: viva, imperfecta, tocada por el ritmo de la temporada.
Elegancia a toda velocidad.
Y cuando la carrera se ralentiza, la colección se desplaza hacia la vida urbana. Las camisas se aflojan, los pliegues se relajan, las sudaderas llevan escudos, el denim equilibra el conjunto con naturalidad. La impresión final es la de un estilo que se extiende a través de lugares. Una unión del pasado y presente en un avance constante.