
La nueva colección Splash de Tory Burch parte de una idea asociada al verano, aunque evita construirla desde la nostalgia turística habitual. En su lugar, la propuesta trabaja sobre una sensación más abierta relacionada con movimiento, temperatura y la posibilidad de desaparecer momentáneamente de la rutina.
El escenario elegido para la campaña refuerza esa dirección. Fotografiada por Anthony Seklaoui en GoldenEye, la serie protagonizada por Alex Consani y Sacha Quenby desarrolla una atmósfera donde el paisaje no funciona como fondo decorativo. La luz, el agua y la arquitectura participan activamente en la construcción visual de la colección.
Dentro de ese universo, Splash reorganiza algunos de los códigos más reconocibles de la marca. Los tonos oceánicos aparecen en tejidos ligeros y superficies que responden al movimiento del cuerpo. A su vez, los patrones crochet generan una sensación ondulante que conecta directamente con el ritmo del mar.
Los accesorios también participan de esta lectura. Las sandalias Tory Burch Miller Sandals reaparecen en una edición especial con detalles trompe l’oeil, mientras que las bolsas bucket Romy se desarrollan en rafia tejida, incorporando una textura más orgánica al conjunto.




En paralelo, piezas como los tanques de algodón intervenidos con flores de seda introducen una dimensión más espontánea dentro de la colección. Estos elementos alteran ligeramente la estructura clásica de las prendas y amplían la sensación de ligereza que atraviesa toda la propuesta.
La colección también mantiene una relación clara con la idea de desplazamiento. Las sandalias de cuero, por ejemplo, están pensadas para circular entre distintos contextos. Playa, ciudad o trayectos intermedios forman parte del mismo flujo visual.
En este lanzamiento, Tory Burch trabaja sobre una visión del verano menos rígida y más intuitiva. La colección se mueve entre descanso, aventura y estilo cotidiano sin separar completamente esos territorios.
El resultado construye un imaginario donde el viaje deja de entenderse únicamente como destino y se convierte en una forma temporal de habitar el presente.