Un poema de luz: La majestuosidad del telón de cristal de Tiffany en Bellas Artes

El telón de mosaico de Tiffany Studios en el Palacio de Bellas Artes es uno de los símbolos más grandes de arte y cultura en México. En él se cuenta la historia de una vida, la historia de una población, la historia de un país.

Fotografía Sarah Gore Reeves

El 29 de septiembre de 1934, se llevó a cabo la puesta en escena de La verdad sospechosa. La obra de Juan Ruiz de Alarcón, interpretada por la actriz mexicana María Tereza Montoya. Esta sería la primera función en el recién inaugurado Palacio de Bellas Artes. Dándole la cara a cada uno de los espectadores estaba el telón de cristal de Tiffany Studios. Un testigo y actor principal en los momentos más importantes en la historia del arte mexicano. 

A partir de la fundación de Tiffany & Co. en el año 1837 por Charles Lewis Tiffany, la firma se ha homologado con el lujo, el diseño y el arte. Desde el trofeo Vince Lombardi hasta Audrey Hepburn, la simbología de la cultura universal está marcada por la siempre innovadora visión de la Casa. De esta manera, Tiffany ha mantenido una historia y una influencia inalcanzable.

En 1904, bajo la demanda del entonces presidente, Porfirio Díaz, comenzó la construcción del Teatro Nacional de México. Esta obra terminaría siendo el Palacio Nacional de Bellas Artes. Para cubrir el escenario del nuevo recinto más importante del país, se necesitaría una de las obras más grandes de Louis Comfort Tiffany: la cortina de mosaicos del Bellas Artes. 

La construcción de esta obra comenzó en 1909 y finalizó en 1911, cuando fue presentada por primera vez en Nueva York. Ese mismo año se instaló en el Palacio, aunque no vería ningún público hasta el día de su inauguración, en 1934. Con la Revolución Mexicana en su máximo punto de ebullición, la construcción del Palacio tuvo que ser suspendida y retomada en múltiples ocasiones hasta su conclusión y primera función. Desde ese momento, el Palacio de Bellas Artes se convirtió en un epicentro del arte, y el telón de Tiffany, una de sus grandes obras.

Fotografía Fototeca de Milenio

Con aproximadamente 22 toneladas de peso, el telón de cristal es una pieza única en el mundo. Está compuesto por más de un millón de cristales opalescentes montados en 206 tableros. Mide 12.5 metros de alto por 14.5 metros de ancho, y tiene un grosor de 32 centímetros. 

Descrito en el panfleto de su presentación original como “un verdadero poema de luz”, el telón representa un majestuoso paisaje. Los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, con un cielo iridiscente, un valle fértil adornado por cactus gigantes, buganvillas y un arroyo serpenteante. Al mismo tiempo, la innovación tecnológica requerida para llevar a cabo el telón fue sin precedentes para aquella época. Está equipado con un mecanismo hidráulico de elevación y un sistema de iluminación avanzado. Esto lo convierte en el único telón sobreviviente de las múltiples comisiones teatrales realizadas por Tiffany Studios entre 1880 y 1926. 

Entre las comisiones de la firma en América Latina de 1909 a 1920 se incluye también la decoración interior del Palacio Presidencial de La Habana, Cuba, para el gobierno de Mario García Menocal. Ambas creaciones, diseñadas para las élites políticas de antaño, representaban símbolos de poder que sobrevivieron a las revoluciones en México y Cuba. Así, se han convertido en testimonios silenciosos de un legado histórico. En el Palacio de Bellas Artes, el telón sigue siendo una pieza central de cada evento. Una de las principales razones para cada visita que se hace al santuario mexicano. 

Fotografía Fototeca de Milenio

Las obras de Tiffany Studios en Latinoamérica no se reducen a los murales de cristal de los antiguos patriarcas. Entre ellas, también encontramos las luminarias de la residencia de Josefina Mesa en El Vedado, el barrio más exclusivo de La Habana. Incluso entre los diseños de la Casa, encontramos los bocetos de la cúpula planeada para el mismo Bellas Artes. Estos, por su propia cuenta, son obras de arte por sí mismas. El papel de Tiffany Studios en la cultura y tradición universal ha creado una tendencia estética que continúa presente en la vida contemporánea. 

El estudio de esta obra en México revela un capítulo poco explorado de la historia del arte. El telón del Bellas Artes se ha entrelazado con la historia del país. Se ha convertido en una pieza de valor inigualable de la capital. Generaciones pasadas y del porvenir fueron y serán testigos, respectivamente, del impacto cultural que ha tenido la marca desde su creación hace más de un siglo.

El telón y el Palacio siguen siendo parte de la rica y vasta cultura mexicana. Personajes innumerables han sido testigos del telón y el telón ha sido testigo de ellos. De esta manera se continuará contando la historia que se contiene entre las cuatro paredes y las 1,590 butacas que han sido creadoras de la vanguardia, la historia, la tradición y el arte de México.