
Dafna Viniegra, cofundadora de la asociación Infancia Libre de Abuso Sexual (ILAS), conoce bien esta realidad. Cada día, recibe historias de pequeñas que cargan silencios impuestos, miedos que no tienen palabras. «Es crucial crear conciencia sobre esta situación y trabajar en la prevención y erradicación del abuso sexual infantil. La protección de la infancia debe ser una prioridad», afirma.


El problema es estructural. Según datos de UNICEF, México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil dentro de los países de la OCDE. Las víctimas, muchas veces, no denuncian. El miedo las paraliza. La falta de información les impide comprender que lo que están viviendo no es normal.
La adolescencia, según los datos, es una etapa especialmente vulnerable. Entre los 14 y los 17 años, los casos aumentan. Y el riesgo no termina ahí: quienes han sido abusadas tienen más probabilidades de volver a ser víctimas. «Romper el ciclo es urgente. No podemos seguir normalizando la impunidad», enfatiza ILAS.
Las consecuencias del abuso sexual son devastadoras. Ansiedad, depresión, aislamiento, consumo de sustancias. El cuerpo y la mente se fragmentan. Y el silencio, muchas veces, es la carga más pesada. «Cuando una niña tarda en hablar, el dolor se multiplica. La sociedad debe estar preparada para escuchar sin juzgar, para proteger sin dudar», advierte Viniegra.
Ante esta crisis, ILAS propone cinco acciones concretas para prevenir el abuso sexual infantil:
1.Reflexionar sobre nuestra propia infancia. Reconocer las heridas no resueltas nos permite criar desde la conciencia y no desde el trauma.
2.Estar presentes. No basta con proveer, hay que acompañar y generar espacios de confianza.
3.Poner controles parentales en dispositivos móviles. La violencia también se infiltra en la tecnología.
4.Educar sobre sexualidad. Niños informados son niños más seguros.
5.Empoderar a las niñas. Darles herramientas para identificar y prevenir el abuso.
El 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, el lema es claro: «Para TODAS las mujeres y niñas: Derechos».
Es por ellas. Por cada niña que calla por miedo. Por cada una que crece sintiéndose invisible. Por cada historia que merecía un final distinto. No podemos cambiar su pasado, pero sí podemos pelear por su presente y su futuro. Porque merecen un mundo donde puedan crecer sin miedo. Porque una infancia libre de violencia no es un privilegio: es un derecho innegociable.
Para más información: https://ilas.mx/