Vacheron Constantin abre el primer Concours d’Élégance dedicado a la relojería

Vacheron Constantin lanza el primer Concours d’Élégance Horlogère, una iniciativa inédita que celebra el legado, la excelencia y la mirada sensible de los grandes coleccionistas.

Vacheron Constantin inaugura un nuevo territorio para la alta relojería con el lanzamiento del Concours d’Élégance Horlogère, una iniciativa realizada a invitación de Phillips in Association with Bacs & Russo que rinde homenaje a la comunidad global de coleccionistas y guardianes de su legado. Es la primera vez que el concepto de concours d’élégance se traslada de forma formal al universo de los relojes, con un enfoque que privilegia historia, sensibilidad y excelencia.

La convocatoria está abierta a propietarios de relojes de bolsillo y de pulsera Vacheron Constantin producidos entre 1755 y 1999. El concurso excluye relojes de cuarzo, piezas modificadas de forma significativa y relojes de mesa. La inscripción podrá realizarse del 19 de enero al 30 de abril de 2026, tanto en boutiques de la Maison como en su plataforma digital.

Siete premios serán otorgados el 10 de noviembre de 2026 en Ginebra, tras las subastas de otoño de Phillips. El jurado internacional estará copresidido por Aurel Bacs y Christian Selmoni, y reunirá a relojeros, historiadores, diseñadores, periodistas y coleccionistas de primer nivel. La evaluación se basará en nueve criterios, que incluyen autenticidad, elegancia, rareza, relevancia histórica, estado de conservación y dimensión emocional.

Las piezas competirán en una de siete categorías, que abarcan desde mecanismos de sonería y cronógrafos hasta complicaciones astronómicas, métiers d’art y diseño. El objetivo no es jerarquizar el valor de mercado, sino reconocer la riqueza cultural y técnica de una tradición que cumple 270 años.

Más que una competencia, el Concours d’Élégance Horlogère funciona como un espacio de encuentro y transmisión. Vacheron Constantin refuerza así su vínculo con quienes preservan su historia, al tiempo que propone una nueva forma de mirar la relojería: como patrimonio vivo, compartido y en constante diálogo con el presente.