
Hay destinos que se visitan. Otros se viven por capas.
En el verano de 2026, Vail replantea la experiencia de montaña. Combina naturaleza, gastronomía y cultura en un mismo ritmo. El paisaje deja de ser fondo y se vuelve protagonista.
Ubicado en las Montañas Rocosas de Colorado, el pueblo —de inspiración bávara— funciona como punto de partida. Desde aquí surgen programas diseñados para conectar con el entorno. Cada uno propone una forma distinta de vivir la montaña.
Entre las experiencias más destacadas, Peak Indulgence lleva todo a la cima. El recorrido en Jeep asciende hasta Hornsilver. Desde ahí, la vista se abre a seis cadenas montañosas. La experiencia termina con un picnic gourmet pensado para integrarse al paisaje.



El equilibrio aparece en propuestas como Ride to Renewal. Combina ciclismo con yoga al aire libre y sesiones de sonido. Es una pausa dentro del movimiento.
Por otro lado, Seasoned by Nature propone un ritmo más lento. Incluye caminatas guiadas y conexión con la ecología local. Cada recorrido termina con un picnic de temporada.
La historia también forma parte del recorrido. Legacy, Landscapes & Libations explora el legado de la 10ª División de Montaña. Incluye visitas a Camp Hale, museo y catas.
La experiencia no termina en la montaña. La gastronomía amplía la propuesta. Restaurantes como Sweet Basil y la llegada de Tavernetta Vail refuerzan la escena culinaria del destino.



A esto se suma una agenda cultural constante. Festivales como Bravo! Vail, el Vail Dance Festival y los GoPro Mountain Games activan el pueblo durante todo el verano.
Así, Vail se aleja de su imagen invernal. Se consolida como un destino integral durante todo el año.
Porque en la montaña, el verano no es una pausa. Es otra forma de habitarla.