
En el corazón de la Riviera Maya, Xal es el nuevo espacio de La Casa de la Playa. Es una travesía que honra la ruta del Galeón de Manila bajo la visión del chef Andoni Luis Aduriz. Reconocido por su trabajo en Mugaritz, el chef propone aquí una experiencia donde la memoria, el sabor y la cultura dialogan en cada platillo.
Más allá de una inspiración histórica, Xal se construye como una exploración sensorial. Cada plato revela una investigación precisa de ingredientes, métodos y narrativas. Las técnicas tradicionales de México, Filipinas y el País Vasco se entrelazan con naturalidad. Al mismo tiempo, la sal y el mar actúan como símbolos que conectan estos mundos. El resultado es una conversación entre territorios que comparten más de lo que aparentan.
Las creaciones del menú funcionan como capítulos de una misma historia. El tamal de arroz con marmitako y crudo de atún funde el maíz mexicano con un guiso vasco. Por otro lado, el taco de maíz azul con pato confitado, castacán, anchoa y miel melipona retrata el mestizaje transformado en sabor. La propuesta continúa con combinaciones que sorprenden por su equilibrio y profundidad. Un ejemplo son almejas chocolata con espuma de koxkera y salpicón de bogavante, donde la acidez filipina se equilibra con la suavidad del cerdo. El final dulce llega con un putong al vapor con azafrán y leche de cabra, seguido de “Cacaos”, un homenaje a las raíces mesoamericanas.


“Todo lo que hago lo comparto desde la ilusión, y hoy me siento profundamente ilusionado de poder compartir en México todo lo que he aprendido a lo largo del camino”, dice Aduriz. Esa emoción se percibe en la atmósfera del lugar, donde la técnica y la historia se combinan para crear algo que se queda en la memoria.
Para quienes sueñan con dejar huella en la cocina, Aduriz ofrece una reflexión: muchas veces, quienes realmente han trascendido son los que menos lo han buscado. No han puesto el foco en agradar ni en complacer expectativas ajenas; simplemente se han mantenido fieles a lo que consideraban que podían aportar. “Yo creo que cuando un músico o un cocinero tocan por placer y están muy comprometidos con lo que están haciendo, y están un poco desentendidos de lo que opina el resto, acaban haciendo cosas que no había hecho nadie”.
Xal es una manera de contar historias a través del gusto, de conectar culturas desde la mesa, y de recordar que lo más valioso muchas veces no necesita ser explicado.