
Hay lugares donde el otoño no solo cambia el paisaje, también transforma el cielo.
En los Territorios del Noroeste de Canadá, la temporada que va de mediados de agosto a mediados de octubre marca el regreso de uno de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta: las auroras boreales. Durante estos meses, los bosques se cubren de tonos dorados, naranjas y rojizos, mientras las noches se iluminan con las llamadas luces del norte reflejándose sobre lagos cristalinos.
La región se encuentra bajo el óvalo auroral, una de las zonas del mundo con mayor actividad de auroras. Gracias a sus cielos despejados, la escasa contaminación lumínica y sus amplios paisajes abiertos, ofrece condiciones privilegiadas para observar este fenómeno hasta 240 noches al año.


El punto de partida para muchos viajeros es Yellowknife, conocida como la Capital Mundial de las Auroras Boreales. Desde aquí es posible explorar algunos de los mejores escenarios para admirar el cielo nocturno, además de descubrir la historia, cultura y naturaleza del norte canadiense.
Más allá de las auroras, el otoño invita a recorrer lagos en kayak, caminar por el bosque boreal, disfrutar de campamentos al aire libre y compartir fogatas bajo cielos estrellados. Lugares como Aurora Village, Blachford Lodge y Yellow Dog Lodge permiten vivir la experiencia desde entornos remotos rodeados de naturaleza.
Con temperaturas más moderadas que las del invierno y paisajes que parecen diseñados para la contemplación, esta temporada revela una de las facetas más extraordinarias del norte canadiense. Porque en los Territorios del Noroeste, el otoño no solo se observa: se vive mirando hacia arriba.