
Con el segundo capítulo de Beauty and the Bag, Gucci continúa explorando la relación entre deseo, identidad y objetos que trascienden su función para convertirse en protagonistas. Esta nueva entrega tiene como figura central a NINGNING, integrante de aespa y embajadora global de la Casa, quien protagoniza una campaña donde la bolsa ocupa el centro de la narrativa.
Fotografiada por Mert y Marcus, la campaña parte de una idea sencilla: cuando un bolso encuentra su lugar en la vida de alguien, también comienza a ocupar su imaginación. A través de una serie de imágenes que alternan entre el minimalismo y los códigos más reconocibles de Gucci, el accesorio aparece una y otra vez como el verdadero punto de atención.


El protagonista de esta edición es el Gucci Paparazzo, un diseño de líneas suaves y actitud relajada que combina versatilidad con elementos históricos de la Maison. La emblemática franja Web y el herraje Horsebit conectan el modelo con el legado ecuestre de Gucci, reinterpretando códigos que han acompañado a la firma desde mediados del siglo XX.
Confeccionado en piel suave, la bolsa incorpora una correa desmontable y ajustable, además de detalles funcionales que refuerzan su uso cotidiano sin perder sofisticación.
La presencia de NINGNING aporta una energía contemporánea al proyecto y fortalece el diálogo entre Gucci y una nueva generación de consumidores. Más que presentar un accesorio, Beauty and the Bag vuelve a plantear una pregunta recurrente dentro del lujo: qué ocurre cuando un objeto deja de ser una pertenencia para convertirse en una obsesión.