
En Bad Manners, la transgresión se asume como un lenguaje creativo. La exposición reúne cerámica, escultura y pintura que, desde un gesto deliberadamente irreverente, desarticula cánones y establece un diálogo entre tradición artística y cultura de masas. Más que provocar por efecto inmediato, las piezas articulan una reflexión sostenida sobre cómo se construyen y transforman los imaginarios colectivos.
El recorrido presenta un bestiario contemporáneo donde trazos libres, animales y caricaturas, descontextualizadas y cargadas de ironía, funcionan como un espejo crítico y lúdico de la sociedad actual. Esta iconografía en fricción evoca la manera en que los cambios visuales responden a transformaciones ideológicas más amplias. A través de símbolos reconfigurados y objetos heredados, lxs artistas proponen una visualidad híbrida que cuestiona jerarquías estéticas y narrativas dominantes.





El medio cerámico, núcleo del taller Mono Rojo y portador de una tradición milenaria, se convierte en el terreno idóneo para esta subversión. Elementos como los chacuacos, chimeneas de origen prehispánico, se reinterpretan no solo como referencia técnica, sino como dispositivos simbólicos de transformación. El calor del horno que cuece el barro se vincula a la quema de ideas, donde el conflicto creativo activa nuevas formas de pensamiento visual.
Bad Manners cuestiona la noción de armonía y buen gusto como valores absolutos. En su lugar, reivindica la disonancia, el humor y la tensión como herramientas críticas. La “mala educación” se revela así como una poética que desafía las normas de exhibición y reconfigura la idea de lo bello en un entorno saturado de imágenes pulidas.
Participan Salvador Núñez, Carlos Morales, Willie Gurner, Naoya Sakaguchi, José María Flores, Hiroshi Okuno, Ernesto Díez, Waysatta Fernández, Maya Sakuma, Martín Wallace, Rocco Saint-Mieux y Olmo Aguirre.