En una isla de Cartagena, un hotel está reescribiendo las reglas del turismo sostenible

En Isla Tierra Bomba, Blue Apple Beach propone una forma distinta de habitar el Caribe: sostenible, consciente y sin renunciar al placer.

BLUE APPLE
Fotografía cortesía del hotel.

Para llegar hay que dejar que el mar te lleve. Son de veinte a treinta minutos en lancha desde el Muelle de la Bodeguita. No es una distancia larga, pero es suficiente para que la ciudad se diluya y empiece otra cosa. En la Isla de Tierra Bomba no hay semáforos ni ruido. Hay manglares, arena clara y un sol que no sabe de horarios. Y hay algo más raro, hay un hotel que te muestra todas sus cartas en cuanto a sus procesos, insumos y políticas. Se llama Blue Apple Beach.

El nombre engaña un poco. Suena a beach club de cocteles y DJ a media tarde. En parte lo es, pero también es una especie de laboratorio de hospitalidad sostenible. Once habitaciones escondidas entre vegetación nativa y reciclaje. No es el Caribe perfecto de catálogo, sino uno donde cada decisión cuesta tiempo, planeación y cuidado.

Para entender a este hotel hay que conocer a Portia Hart, la fundadora, quien pasó casi una década trabajando con yates en la Riviera Francesa. Cuando dice cosas como “antes de servir una hamburguesa en el restaurante tendríamos que arreglar el mundo”, delata la filosofía de este lugar. En el menú no hay hamburguesa no porque falte carne. Es que no consiguen una que cumpla con los estándares que decidieron no bajar. Y entonces, no la sirven. En vez de eso, el menú lo firma Pedro Mosqueda, un chef colombiano que se fue a Nueva York, cocinó en lugares donde se cuentan estrellas Michelin, y luego regresó. Aquí, aplica su técnica con ingredientes del entorno, de productores cercanos, y junto a cocineros locales.

Lo que ocurre en Blue Apple es una suma de microdecisiones difíciles. Por ejemplo, el agua. En la isla escasea. Antes, tenían que traerla desde Cartagena en “champas” —contenedores pesados y más caros—. Hoy, gracias a una desalinizadora instalada en diciembre de 2024, el hotel convierte el agua del mar en agua dulce. Produce 22 metros cúbicos por día. Lo que sobra, lo reciclan para regar, lavar, volver a empezar.

Casi nada se tira porque casi todo sirve. Las botellas de vidrio se muelen hasta volverse arena, que se utiliza, entre otros usos, para filtrar el agua de las piscinas. El 92% de los residuos del hotel se reciclan en el sitio. ¿Quién lo hace? La Fundación Green Apple, que emplea a gente de la isla para operar una planta de reciclaje.

BLUE APPLE
Fotografía por Daniela Gutiérrez.

Se entiende que el turismo tiene un impacto, que las lanchas contaminan y los huéspedes también. No niegan la contradicción, la trabajan. No te piden que seas vegano ni te ponen una compostera en la habitación. Te invitan a tomar un vino —local, si se puede— y a bailar con un DJ que mezcla ritmos afrolatinos, mientras en el fondo alguien convierte vidrio en arena.

Con esa lógica, la Fundación Green Apple es una empresa social que opera con la precisión de quien sabe que si el modelo no es rentable, no dura. Montaron el único centro de reciclaje de vidrio de la ciudad. Y no viven de donaciones, pero las aceptan si ayudan a abrir más centros o lanzar nuevas ideas. Como un taller de vidrio artesanal, o —por qué no— convertir a Tierra Bomba en la primera isla Zero Waste de Colombia.

BLUE APPLE
Fotografía por Daniela Gutiérrez.

La sostenibilidad, dicen aquí, no debería ser un lujo para retiros de yoga o ecolodges en la selva. Debería ser parte del día a día. También en hoteles con música fuerte, playa, comida bien servida y cocteles. Y esa es una de las muchas partes revolucionarias de Blue Apple: no renuncia al placer. No se disfraza de retiro espiritual ni de experimento utópico. Se permite ser divertido, incluso sexy. Pero sin cerrar los ojos. Al final, Blue Apple no quiere salvar el mundo, pero sí mejorarlo un poco desde el día a día de una cocina, una piscina, una habitación. Portia lo resume mejor: “La buena vida no debería darnos culpa”.

Puedes donar a la Fundación Green Apple aquí.