
En la moda, pocas relaciones resultan tan personales como la que se construye entre una persona y el objeto que la acompaña durante años. Algunos bolsos atraviesan etapas de la vida, acumulan historias y terminan adquiriendo un significado que va mucho más allá de su función original. Esa idea es el punto de partida de IL MIO, la nueva serie de retratos presentada por Bottega Veneta.
El nombre proviene de una expresión italiana que puede traducirse como “lo que me pertenece”. Sin embargo, la propuesta no habla de posesión en un sentido material. Más bien, explora el vínculo emocional que se establece entre un objeto apreciado y la persona que lo elige. A través del tiempo, estos objetos se convierten en compañeros cotidianos. Se conservan, se transforman y, en ocasiones, pasan de una generación a otra.
Fotografiada por Drew Vickers bajo la dirección creativa de Louise Trotter, la serie reúne una selección de bolsos que representan distintos momentos dentro de la historia de la casa. Cada imagen observa cómo el carácter de una pieza cambia según la persona que la lleva. Así, el accesorio deja de entenderse como un objeto estático para convertirse en una extensión de la identidad individual.
En el centro de la narrativa aparece el Intrecciato, la técnica de tejido artesanal que ha definido a Bottega Veneta durante décadas. Más que una firma visual, el Intrecciato representa una filosofía construida alrededor del oficio, la paciencia y la excelencia artesanal. Dentro de IL MIO, ese lenguaje adquiere una dimensión más íntima al observarse en relación directa con quienes lo incorporan a su vida cotidiana.


La serie presenta cinco diseños. Entre ellos se encuentra el Mini Andiamo, una versión compacta de una de las siluetas más reconocibles de la firma. Su nombre, que en italiano significa “vamos”, evoca movimiento, libertad y dinamismo. Asimismo, aparece el Madison, inspirado en la histórica relación de la maison con Nueva York y concebido para acompañar el ritmo de la vida urbana.
La narrativa también incorpora uno de los capítulos más emblemáticos del archivo de la casa: el Lauren 1980. El diseño alcanzó notoriedad internacional después de aparecer en la película American Gigolo de 1980, donde fue llevado por el personaje interpretado por Lauren Hutton. Aquella aparición contribuyó a consolidar el reconocimiento global de Bottega Veneta y de la técnica Intrecciato como uno de los grandes códigos de la moda contemporánea.

Junto a estas referencias históricas, la campaña adelanta dos nuevas propuestas que llegarán más adelante este verano. El Baby Campana recupera una silueta de archivo presentada originalmente en 2004 y la reinterpreta mediante proporciones más compactas y una construcción flexible. Por su parte, el Baby Barbara Tote, diseñado por Louise Trotter, combina estructura y suavidad dentro de una propuesta que resume la visión contemporánea de la directora creativa.


Más allá de los modelos específicos, IL MIO propone una reflexión sobre la permanencia. Bottega Veneta dirige la atención hacia objetos concebidos para acompañar el paso del tiempo. Piezas que se usan, se conservan y adquieren significado a través de la experiencia personal.
La serie reafirma así una idea que atraviesa buena parte de la historia de la maison. El verdadero valor de un objeto no reside únicamente en su diseño o en su elaboración. También se encuentra en las historias que acumula, en las personas que lo hacen suyo y en la relación que construyen con él a lo largo de los años.