
A veces solo necesitas un buen desayuno y un lugar en el que se sienta bien estar. Así llegué a Lounge Fernando, un rincón casual pero muy a gusto a solo unos pasos del Parque México, donde las mañanas fluyen entre platos sabrosos, buen café y la calma que rara vez se encuentra en esta ciudad.

La recomendación es clara: pide los hot cakes con compota de frutos rojos. No hay competencia. Son suaves, generosos y perfectamente equilibrados entre lo dulce y lo ácido. Si eres de los que desayunan con antojo de postre (pero sin caer en el exceso), esta es la jugada segura.
El espacio tiene ese aire bohemio típico de la Condesa, pero sin pretensiones. Puedes ir solo a leer, con tu perro después de caminarlo por el parque o en plan desayuno largo con amigos. Hay terraza, hay luz, hay jugos frescos y café bien hecho. ¿Qué más?


El menú combina opciones ligeras como la ensalada de manzana asada con queso de cabra o fruta con yogurt, con platos que celebran sabores locales: nopal asado en salsa roja, croquetas de huauzontle con mole oaxaqueño, y por supuesto, chilaquiles y enchiladas para quienes no perdonan el desayuno con corazón mexicano.
Si te gusta arrancar el día sin prisa, de 7:00 a 12:00 Lounge Fernando es ese tipo de lugar al que terminas queriendo volver. No por lo que promete, sino por cómo te hace sentir: cómodo, bienvenido, y con ganas de saborear la mañana hasta la última cucharada.