
Desde sus orígenes en 1966, Bottega Veneta ha hablado un idioma propio. Uno que prescinde de logotipos, que privilegia la materia sobre la ostentación y que encuentra en el oficio su forma más elevada de expresión. Ese idioma tiene nombre y textura. Intrecciato, el entramado de tiras de cuero que la casa introdujo en 1975 y que, medio siglo después, se erige no solo como un emblema estético, sino como un símbolo de pensamiento artesanal.
La nueva campaña Craft is our Language, concebida para celebrar los 50 años de esta técnica icónica, no se limita a una retrospectiva. Más bien, propone una reflexión sobre el valor del gesto, el tiempo y la conexión humana que subyacen en cada hebra entretejida. Fotografiada por Jack Davison y coreografiada por Lenio Kaklea, la campaña transita entre la imagen fija y el movimiento. Entre el oficio silencioso y la expresión universal de las manos.




Pero el gesto aquí no es únicamente técnico. Intrecciato deviene metáfora: de diálogo, de intercambio, de una ética colaborativa que ha definido a Bottega Veneta desde su fundación por un colectivo de artesanos en el Véneto. En esa misma línea, Craft is our Language traza paralelismos entre las manos de los artesanos de la casa y las de figuras creativas de distintas disciplinas: de la actriz Julianne Moore al director Dario Argento, del músico Jack Antonoff a la escritora Zadie Smith. Todos ellos, unidos no por la fama, sino por una excelencia que solo puede brotar del dominio de una técnica.
Dos nombres, sin embargo, establecen vínculos directos con la historia de la maison: Edward Buchanan, director creativo entre 1995 y 2000 y responsable de la primera colección de prêt-à-porter de la firma; y Lauren Hutton, quien inmortalizó un clutch Intrecciato en American Gigolo (1980), otorgándole un lugar privilegiado en el imaginario colectivo.





A través de composiciones individuales y en pareja, la campaña plantea un diálogo entre creador y portador, entre arte y artesanía. Y lo hace recuperando una raíz etimológica común: ars, palabra latina que significa tanto arte como habilidad. Así, lo artesanal no es aquí lo opuesto a lo artístico, sino su origen compartido.
El proyecto culminará con la publicación de un libro en septiembre, una suerte de diccionario visual compuesto por 50 gestos que condensan los valores de Bottega Veneta: el respeto por la tradición, la evolución paciente del oficio y la convicción de que la forma más elocuente de lujo es aquella que no necesita decir su nombre. Porque en Bottega Veneta, el verdadero logo es la mano.