Montserrat Martínez y el camino hacia una forma propia de liderar

En una industria históricamente definida por códigos masculinos, Montserrat Martínez ha construido una forma propia de liderar desde la intuición, la estrategia y la sensibilidad cultural. En esta conversación reflexiona sobre autoridad, deseo y lo que implica abrir espacio para otras mujeres dentro del lujo automotriz.

Durante años, Montserrat Martínez entró a reuniones donde era la más joven y, muchas veces, la única mujer, con la sensación de tener que demostrar constantemente que merecía estar ahí. Esta experiencia nos es familiar a mujeres de todas las edades en todas latitudes. En esta conversación, cuenta cómo empezó a confiar en su manera de leer a las personas, las marcas y las situaciones. Esa mezcla entre sensibilidad editorial, visión estratégica y lectura cultural ayuda a explicar el lugar desde el que hoy piensa a Range Rover como Brand and Product Director JLR México y Latinoamérica.

Cuéntame sobre tu trayectoria. ¿Cómo llegaste al lugar en el que estás hoy?

La verdad es que como todos, no tengo una historia de “plan perfecto”. Más bien ha sido un camino de descubrirme, muchas veces con claridad y otras con dudas. El lugar en donde estoy hoy, después de haber sido parte de equipos editoriales y de consultoría estratégica, lo valoro muchísimo; pero en definitiva no es un punto de llegada. Lo veo como un espacio donde puedo seguir creciendo. Si algo he aprendido es que no se trata de hacerlo perfecto… sino de hacer todo desde un lugar honesto contigo. Digamos que más que llegar a un lugar, he aprendido a seguir el camino para llegar.

¿Sientes que la conversación en la industria automotriz está cambiando?

Sí, y es un cambio que, ahora que estoy dentro, puedo decirte que es mucho más profundo de lo que parece desde afuera. Hay más mujeres en la conversación, estamos cambiando la forma en la que entendemos la industria. Se están abriendo preguntas distintas, como qué significa el lujo, qué valoramos en una experiencia, cómo construimos el deseo por este tipo de vehículos. La apertura de género ha sido clave en eso, no solo como un tema de inclusión, sino como una forma de enriquecer la mirada.

Me toca verlo muy de cerca. Cada vez somos más mujeres tomando decisiones, liderando equipos, cuestionando lo establecido, optimizando procesos. Y eso transforma todo. Lo que más me entusiasma es que ya no se trata de “entrar” a una industria que estaba definida, sino de participar en cómo se está redefiniendo.

¿Cómo defiendes una visión cuando no todos la ven?

Me pasa seguido. Lo primero es aceptar que si una visión es realmente distinta, no va a ser evidente para todos desde el inicio. Si lo fuera, probablemente no sería una visión, sería una forma de buscar validación. Lo segundo es hacer el trabajo para aterrizarla. Para mí es crucial poder traducir esa intuición en algo que otros pueden entender: qué problema resuelve, por qué es relevante para el negocio, cómo se va a medir y — si se puede también— que la visión nos emocione.

Muchas veces las conversaciones no avanzan porque la idea no está aterrizada para los demás. También soy de probar, me gusta llevar una idea a un “piloto”. En nuestro caso, muchas cosas que hoy funcionan empezaron como algo pequeño: un formato de evento distinto, una forma diferente de invitar cliente, una curaduría más arriesgada… y a partir de eso los demás entendieron realmente.

Algo que también he aprendido es a elegir mis batallas. No todo se tiene que empujar al mismo tiempo ni con la misma intensidad. Pero cuando creo en algo, lo defiendo y lo sostengo. Porque al final, más que convencer desde el discurso, se trata de construir evidencia y confianza en el proceso para que haga sentido para todos.

¿Qué te gustaría que la gente entienda mejor de la marca?

Me gustaría que la gente sepa que Range Rover es mucho más de lo que se ve, es algo que sientes. Muchas veces se percibe el diseño —que es claro, limpio, poderoso— pero lo más interesante pasa cuando la vives. Es un lujo que no te interrumpe, que no te exige, que simplemente fluye contigo. Eso cambia completamente la relación que tienes con el coche. Range Rover está en un momento muy interesante, porque está conectando con nuevas generaciones que son muy selectivas a través de sus optimizaciones y nuevos lanzamientos. Más intención, menos ostentación. Menos ruido, más claridad. Y eso se ve en todo: en el diseño, en las experiencias que estamos creando a nivel global, en la forma en la que la marca se está acercando a mundos como el arte, la arquitectura o la cultura contemporánea.

¿Qué te interesa abrir para las mujeres que vienen detrás?

Me gustaría que no sientan que tienen que endurecerse para pertenecer. Me interesa abrir un espacio más amplio, no solo un camino. Durante mucho tiempo sentí que había una forma “correcta” de crecer. Con el tiempo entendí que el valor está en ampliar lo que es válido. Hoy procuro hacerlo desde lo cotidiano: cómo lidero, a quién escucho, qué conversaciones pongo sobre la mesa. Y si algo me interesa abrir, es esa tranquilidad de que no tienes que tener todas las respuestas ni convertirte en alguien más para avanzar. Puedes crecer siendo más tú. Más que encajar, se trata de hacer el espacio más grande.