
Durante una semana durante el Abierto Mexicano de Tenis, Acapulco se convierte en sede de miles de personas de todas latitudes unidas por el deporte blanco. Detrás de esa atmósfera hay una arquitectura menos visible, la de decisiones, alianzas, reconstrucción, programas sociales, formación deportiva y una pregunta que se repite cada año: cómo hacer que el torneo no solo pase por Acapulco, sino que le pertenezca. Renata Burillo, presidenta del Consejo de Administración de Mextenis, habla desde ese lugar. Para ella, el Abierto es una plataforma capaz de demostrar que el país puede organizar eventos de clase mundial, pero también de impulsar comunidades, formar entrenadores, acercar a niños al tenis, generar empleo local y acompañar procesos de reconstrucción en un puerto que ha aprendido demasiadas veces a levantarse.

¿Cuál ha sido tu mayor inspiración para consolidar el torneo como un evento de clase mundial y qué distingue a la edición 2026 de las anteriores?
Nuestro principal motor siempre ha sido demostrarnos, y demostrarle al mundo, que en México se pueden realizar eventos de clase mundial. El ecosistema existe y permite organizar eventos de esta magnitud. Además, al ser una de las pocas paradas en Latinoamérica, tenemos una responsabilidad adicional. En esta edición, más que nunca, queremos resaltar las virtudes de Acapulco como sede y de México como anfitrión: aquello que distingue al público, lo que hace que los jugadores quieran regresar y las condiciones que permiten que un evento de esta escala suceda aquí. Nos hemos enfocado en potenciar elementos como la música, la gastronomía, el idioma, la hospitalidad y el ambiente. Son factores que hacen que el torneo de México tenga una identidad única dentro del circuito internacional.
¿Qué cambió en esta edición respecto a todo lo que rodea al tenis?
Este año hemos puesto un esfuerzo especial en mejorar la experiencia general del torneo, principalmente en tres áreas. La primera es la gastronomía. Buscamos ofrecer algo adicional a lo que ya existía, integrando colaboraciones como Los Panchos y la participación de RobeGrill, con el objetivo de acercar la cocina mexicana tanto a los jugadores como al público.
La segunda son las experiencias fuera de la cancha. Además de las actividades que ya realizábamos, incorporamos nuevas dinámicas, como un Pro-Am con un enfoque muy mexicano, pensado para mostrar cómo se vive la experiencia del jugador en el país: desde la playa hasta el torneo.
La tercera es el contenido y la convivencia con los jugadores. Las Tennis Talks, que antes se realizaban una sola vez, ahora tendrán lugar tres veces por semana con distintas figuras. La conversación irá más allá del tenis para abordar su vida personal, su familia, su desarrollo dentro del deporte y las experiencias que han marcado sus carreras.

¿Qué otras experiencias nuevas habrá este año?
Después de mucho trabajo con la CONADE y la Federación Mexicana de Tenis, se realizará el primer congreso de entrenadores, enfocado en la actualización de conocimientos sobre nutrición, descanso y entrenamiento. La idea es fortalecer no solo a los jugadores, sino también a quienes los forman.
También se llevará a cabo un torneo juvenil con jugadores de 14 y 15 años que buscan clasificar al Mundial en Canadá. Esta competencia se ha disputado a nivel nacional y los finalistas jugarán la etapa final durante el torneo, incluso en el estadio principal. Todo esto forma parte de una estrategia para utilizar la plataforma del torneo no solo como espectáculo, sino también como un impulso real al desarrollo del deporte desde sus bases.

¿Cómo contribuye el torneo al desarrollo social y deportivo?
Trabajamos tanto en el desarrollo del tenis como en iniciativas sociales. Por ejemplo, organizamos el trote por Acapulco en apoyo a la Fundación Construyendo, con la que llevamos casi 10 años colaborando. Actualmente estamos enfocados en la reconstrucción de comunidades afectadas por huracanes, como Puerto Marqués, donde ya se han construido más de 150 casas, una escuela y espacios comunitarios. Además, utilizamos el alcance del torneo para seguir generando proyectos que beneficien tanto al deporte como a las comunidades locales.

¿Cómo integran el espíritu de Acapulco en el torneo?
Hemos buscado involucrarnos profundamente con la comunidad para que el torneo realmente se sienta suyo. Realizamos iniciativas como Kids Day y Family Day, en las que participan niños de distintas organizaciones. Se ofrecen actividades educativas y deportivas y, en algunos casos, servicios como revisiones médicas o cortes de cabello.
También fomentamos el empleo local, impulsamos programas como Ball Kids e involucramos a escuelas de tenis de la región. El torneo representa una de las semanas con mayor derrama económica del año para el puerto, lo que refuerza su impacto en la comunidad.
¿Qué es el proyecto del Edén y cómo surgió?
El proyecto del Edén nació tras las tormentas Ingrid y Manuel, en 2013, cuando una comunidad quedó incomunicada. El torneo brindó apoyo inicial y, posteriormente, decidió adoptar a la comunidad. A partir de ahí, se trabajó en la reconstrucción de viviendas, la creación de una cooperativa cafetalera y el desarrollo de nuevas oportunidades económicas. También se ofrecieron herramientas para que la comunidad pudiera volverse autosuficiente.El enfoque siempre ha sido no asistencialista: no se trata de regalar, sino de acompañar para que las personas puedan desarrollarse por sí mismas y no depender del apoyo a largo plazo.

¿Qué hace especial la relación con los jugadores?
La hospitalidad mexicana juega un papel fundamental. Los jugadores crean vínculos muy cercanos con las personas del torneo, desde el equipo de trabajo hasta quienes los acompañan en su día a día. Aunque no siempre podemos competir con otros torneos en términos económicos o de infraestructura, ofrecemos algo distinto: el clima, la playa, el ambiente y la calidez humana. Muchos jugadores regresan después con sus familias, lo que demuestra el nivel de conexión que logran construir con el lugar.
¿Qué le dirías a alguien que asistirá por primera vez al torneo?
Que lo disfrute y que aproveche la oportunidad de ver a estas figuras en México. También le diría que explore todo el evento, no solo el estadio, porque hay muchas experiencias alrededor. Y que se acerque, porque los jugadores están presentes y existe la posibilidad de convivir con ellos. Sobre todo, le diría que regrese, porque seguramente no será la última vez.