
Hay piezas que no siguen el tiempo. Lo interpretan.
El Hermès Cape Cod reloj regresa con una nueva proporción que redefine su identidad sin perder su esencia. Fiel a su silueta —ese “cuadrado dentro de un rectángulo” que lo hizo icónico—, la Maison presenta una versión mini que acentúa su carácter y su elegancia atemporal.
Diseñado originalmente por Henri d’Origny e inspirado en el eslabón chaîne d’ancre, el Cape Cod mantiene su lenguaje visual mientras reinterpreta sus proporciones con una sutileza que habla de precisión y equilibrio.
Ahora, en un formato de 27 x 20 mm, la pieza enfatiza la curvatura de su caja y la riqueza de sus acabados. Disponible en acero o en oro amarillo —con o sin engaste de diamantes—, cada versión dialoga con esferas que van del plateado al Rojo H, pasando por tonos pizarra y estopa.



Sin embargo, el Cape Cod no es solo forma. También es materia. Las correas, elaboradas en los talleres de Hermès, se presentan en becerro Swift o cabra Chamkilight, en versiones sencillas o de doble vuelta que abrazan la muñeca con naturalidad.
Además, su movimiento de cuarzo suizo reafirma una visión del tiempo precisa, funcional y silenciosa, donde lo esencial se vuelve protagonista.
Así, Hermès no mide el tiempo. Lo transforma.
Porque en esta reinterpretación del Cape Cod, cada detalle confirma una idea clara: el lujo no está en lo evidente, sino en aquello que permanece.
