
Una bolsa no es solo un objeto. Con el tiempo, se convierte en extensión del cuerpo, en gesto y en memoria. Bajo esta idea, Gucci presenta Beauty and the Bag, una campaña que explora la relación casi instintiva entre el deseo y aquello que se porta.
Capturada por el dúo creativo Mert and Marcus, la campaña reúne a Kate Moss y Emily Ratajkowski en una serie de retratos donde el protagonismo se desplaza hacia el vínculo entre cada figura y su bolsa. En cada imagen, la relación no es decorativa, sino íntima. El accesorio se integra en la construcción de identidad.
Kate Moss aparece con la Gucci Borsetto, reinterpretada en materiales como GG Canvas, ante marrón y cuero negro. Su presencia refuerza una estética depurada, donde la actitud define el objeto. Por su parte, Emily Ratajkowski encarna la Gucci Giglio, presentada en tonos marrón oscuro, negro y el clásico GG Canvas, ampliando la narrativa hacia una feminidad más expresiva.
El estilismo acompaña esta dualidad. En algunos momentos, los looks se mantienen contenidos y minimalistas. En otros, evolucionan hacia una expresión total del universo Gucci, donde el monograma se repite en prendas y accesorios. Así, la bolsa deja de ser un elemento aislado y se convierte en parte de un sistema visual completo.


La campaña se expande a través de una serie de videos dirigidos por Bardia Zeinali. En ellos, la narrativa adquiere movimiento. Las bolsas se multiplican y rodean a las protagonistas en una acumulación casi infinita. Esta repetición genera una atmósfera cercana a lo onírico, donde el deseo se intensifica y se vuelve omnipresente.
A través de esta propuesta, Gucci subraya el lugar central de la bolsa dentro del guardarropa contemporáneo. Más allá de su función, el objeto se define por su capacidad de construir identidad. Materiales, texturas y siluetas dialogan con la persona que las lleva, creando una relación que trasciende lo utilitario.
En Beauty and the Bag, la bolsa no acompaña: permanece. Se instala en la mirada, en el gesto y en la imaginación.