Rulce celebra el Día de Muertos con cinco versiones del pan de muerto

Rulce celebra el Día de Muertos en la Roma Norte con cinco versiones de pan de muerto para unir tradición, memoria y sabores innovadores.

Fotografía cortesía.

En la Roma Norte, el otoño llega acompañado de un aroma que despierta memorias y anticipa celebraciones. Desde el número 13 de la calle Coahuila, Rulce Panadería convierte el pan de muerto en un ritual contemporáneo, capaz de transitar de la tradición más pura a una sorpresa inesperada.

Fundada por los chefs Cecilia España y Raúl Mondragón, Rulce se ha consolidado como un espacio donde la técnica y la creatividad dialogan con lo cotidiano. Reconocida por sus masas laminadas, sus panes de masa madre y su constante búsqueda de sabores de temporada, la panadería vuelve a situar al pan de muerto como el centro de su propuesta, explorando nuevas posibilidades sin perder el respeto por la receta clásica.

Este año, la celebración se expresa a través de cinco interpretaciones que amplían la experiencia de este símbolo gastronómico. Algunas miran hacia los ingredientes más tradicionales, evocando recuerdos familiares y mesas compartidas; otras, en cambio, se aventuran a jugar con notas intensas, cítricas o untuosas, pensadas para quienes buscan un giro distinto en cada mordida.

Fotografía cortesía.

Las versiones de pan de muerto que ofrece Rulce:

  • Tradicional: receta clásica con mantequilla, agua de azahar y cubierta de azúcar.
  • De chocolate con ajonjolí caramelizado: elaborado con chocolate semiamargo y terminado con ajonjolí caramelizado en lugar de azúcar.
  • Relleno de crema de queso y mermelada de mandarina: un pan relleno de crema ligera de queso con mermelada natural de mandarina hecha en casa.
  • Relleno de crema de café: pan de chocolate con un relleno de crema de café intensa.
  • Relleno de crema de avellana y cubierto de chocolate: inspirado en su croissant “peligroso”, relleno de crema de avellana y cubierto con chocolate semiamargo.
Fotografía cortesía.

El resultado es una colección que honra al Día de Muertos a través de la esencia de Rulce: un proyecto de vida que entiende la panadería como un espacio de memoria, placer y experimentación. Cada pieza que sale de su horno dialoga con el pasado mientras proyecta un presente cargado de innovación.

Disponible hasta el 8 de noviembre, esta propuesta convierte a la Roma Norte en una parada obligada para quienes desean vivir el otoño a través del sabor, la textura y la tradición que ofrece la Ciudad de México.