
Para Otoño/Invierno 2025, Sandro explora la idea del uniforme y la pone de cabeza. Express Yourself es el título, pero también el método. Los preppy knits escapan de las canchas de tenis para fundirse con una energía relajada, las faldas globo chocan de manera lúdica con chaquetas de trabajo de los años 80. Así, la sastrería dialoga con cuellos lavallière en un juego entre la estructura masculina y la gracia femenina.
La paleta de colores: marcada por el verde botella, el blanco nítido, el amarillo suave y el cuero marrón envejecido. Una manera de definir un nuevo minimalismo: más agudo, sin concesiones, auténtico.




La elegancia, reescrita en contraste.
Sandro Homme, por su parte, encuentra su ritmo en el mar. Las influencias náuticas se entrelazan con gestos artísticos, creando siluetas liberadas y eclécticas. Los estampados florales en acuarela suavizan cortes arquitectónicos, las texturas toman protagonismo —de la lana cruda al rafia y el cuero trabajado— y un espíritu varsity inyecta frescura juvenil en la ropa de abrigo clásica.
Es un guardarropa construido sobre contrastes: sensual pero minimalista, casual pero esculpido, anclado en esenciales atemporales pero en constante evolución.




Vistas en conjunto, las colecciones de Sandro FW25 se sienten menos como una propuesta estacional y más como una afirmación: la individualidad es el nuevo uniforme. Ya sea en una chaqueta reinventada en lona, un abrigo invernal concebido para la practicidad o una falda moldeada con irreverencia, Sandro no nos pide encajar en códigos, sino transformarlos. Y en esa transformación, la marca encuentra una vez más su expresión más afilada de modernidad.