SHA y el ensayo silencioso del cuerpo

SHA es un santuario de bienestar donde cuerpo y mente se alinean. Una experiencia de introspección, disciplina y renovación frente al mar.

Fotografía cortesía.

No estaba del todo segura de lo que me esperaba al llegar a SHA, pero así comienzan casi todas las cosas que terminan siendo importantes, con intuición. Me atraía la idea de ir a un lugar donde uno se examina a sí mismo. No solo en lo físico, sino también examinar mis propios hábitos y las decisiones que mi cuerpo ha tenido que sostener.

El vuelo desde Ciudad de México fue corto. No quise leer demasiado sobre SHA antes de llegar. Preferí no arruinar la experiencia con expectativas. Me recogieron en una SUV impecable, con agua, toallas frías y Wi-Fi. Al llegar, me entregaron mi itinerario impreso. Creo que no tenía uno desde que estaba en la escuela. Comenzaron las pruebas. Máquinas que miden el músculo, la grasa, el estrés, la edad celular. Exámenes de reflejos, memoria, concentración. 

Fotografía cortesía.

El lugar es hermoso, casi irreal, el océano entra por todas las ventanas. La dieta que me asignaron fue en su mayoría comida japonesa, ligera y limpia. Visitar este santuario es ideal para entender cómo se construye la disciplina. Una nutricionista me decía lo que me faltaba: músculo, magnesio, descanso. Me recetaron creatina, vitaminas, fuerza. Un entrenador personal hablaba de postura, de control, de cómo el cuerpo termina reflejando los restos del pensamiento.

Por las tardes, todo era un poco más lento, la piscina casi siempre está vacía. También había clases de cocina para continuar con la alimentación consciente una vez que regresara a casa. Lo que más recuerdo es el silencio. Al final me sentí más ligera. 

Admito que hay un periodo de transición al volver a la rutina. No se puede regresar de golpe al café, al estrés, a las rutinas. Hay que volver despacio, como quien sale de un sueño sin abrir los ojos del todo. Volví a casa con resultados, una lista de suplementos y un nuevo vocabulario para hablar del cuerpo. Si tuviera que describir esta experiencia con una frase, diría que SHA es un lugar donde el cuerpo habla primero, y uno, por fin, escucha.