Tommy Hilfiger redefine el fanwear junto a Cadillac Formula 1

La colección Otoño 2026 de Tommy Hilfiger x Cadillac Formula 1 traslada los códigos del automovilismo al American sportswear.

Tommy Hilfiger Formula 1 Cadillac Checo Pérez

El automovilismo siempre ha producido sus propios uniformes. Chaquetas, polos, gorras y camisetas permiten reconocer equipos y pilotos antes de que un monoplaza entre en la pista. Tommy Hilfiger parte de ese vocabulario para su colección Otoño 2026 junto a Cadillac Formula 1. Sin embargo, la propuesta amplía su función. El fanwear abandona los límites del circuito y entra en el guardarropa cotidiano.

La colaboración reúne dos imaginarios vinculados con la cultura estadounidense. Por un lado, Tommy Hilfiger aporta décadas de reinterpretación del preppy y el sportswear. Por otro, Cadillac Formula 1 introduce los códigos visuales y técnicos del automovilismo. La colección utiliza esa afinidad para construir una identidad que funciona tanto durante un Gran Premio como fuera del paddock.

Checo Pérez, Valtteri Bottas y Zhou Guanyu protagonizan la campaña. Los tres aparecen dentro de un paisaje de horizontes estilizados que aleja las prendas de una representación literal del circuito. Así, la imagen propone un territorio intermedio entre rendimiento, espectáculo y estilo de vida.

La colección amplía el primer lanzamiento de la alianza mediante nuevas interpretaciones del concepto Prep Made Current. Chaquetas de regata, tejidos históricos, sudaderas, polos y camisetas forman la base de la propuesta. Además, aparecen versiones actualizadas de las prendas réplica de los pilotos y un uniforme desarrollado conjuntamente para el equipo.

El color desempeña un papel central en esa transformación. La histórica bandera de Tommy Hilfiger sustituye su habitual azul marino por negro. Como resultado, rojo, blanco y negro articulan buena parte de la colección. La combinación aparece en prendas exteriores, piezas de punto, sudaderas y camisetas. De este modo, un código reconocible de la firma adquiere una relación visual más directa con Cadillac Formula 1.

Las piezas dedicadas a los pilotos llevan esa identidad hacia un terreno más específico. Los gráficos cromados en forma de chevrón conviven con nombres y números de competición. Además, impresiones tridimensionales introducen profundidad en las superficies. El Cadillac Shield aparece de manera recurrente como detalle de acabado y refuerza la pertenencia al equipo.

Tommy Hilfiger Formula 1 Cadillac Checo Pérez

Otros diseños trabajan directamente sobre el archivo de Tommy Hilfiger. El polo de 1985 y la camiseta clásica reciben elementos gráficos de ambas firmas. Así, prendas asociadas con el guardarropa estadounidense se integran en la cultura visual del automovilismo. El resultado conecta dos formas distintas de uniforme: una construida desde el estilo y otra desde la competición.

La alianza también reconoce que la Fórmula 1 cambia de identidad en cada ciudad que visita. Durante la temporada, las cápsulas Race Special trasladarán esa lógica a Las Vegas, Austin y México. Cada lanzamiento incorpora paletas y gráficos específicos inspirados en su destino. Por ello, el fanwear funciona también como registro visual del calendario internacional.

Para Tommy Hilfiger, esta relación con la Fórmula 1 tampoco representa un territorio nuevo. El diseñador participa en la intersección entre moda y automovilismo desde la década de 1990. A lo largo de ese periodo, ha utilizado el deporte como espacio para conectar moda, entretenimiento y cultura popular. La alianza con Cadillac actualiza esa historia desde una perspectiva estadounidense.

Tommy Hilfiger Formula 1 Cadillac Checo Pérez

La presencia de Checo Pérez resulta especialmente relevante para México. El piloto ya encabezó una campaña local que interpretaba el Classic American Cool desde su propia perspectiva. Ahora, su incorporación al relato global refuerza una colaboración que busca construir identidad alrededor de los pilotos y no únicamente del monoplaza.

Con Otoño 2026Tommy Hilfiger y Cadillac Formula 1 plantean el fanwear como una categoría capaz de existir independientemente del evento deportivo. La pertenencia sigue siendo fundamental, aunque ya no necesita expresarse mediante una réplica literal del uniforme. En su lugar aparecen prendas que traducen velocidad, equipo e identidad a los códigos del American sportswear.