Wimbledon 2025: el rito sagrado sobre el césped

El césped sigue siendo sagrado. Wimbledon 2025 celebra 147 años de historia: millones de ojos en el centro de Londres.

Fotografía cortesía

No hay torneo como Wimbledon. Ni por la hierba que cruje bajo los pasos, ni por la lluvia que interrumpe partidos. Aquí, el tenis es un rito que se repite desde 1877 con puntualidad británica y un vestido blanco impecable.

Cada julio, las fresas con crema se convierten en protagonistas. Más de 20 toneladas de fruta se reparten entre los espectadores. Las gradas murmuran con la reverencia de una iglesia. Los jueces no levantan la voz.

Ninguna publicidad rompe la estética del césped ni los muros centenarios. El verde es de verdad. El silencio también.

Del 30 de junio al 13 de julio, el mundo del tenis se detiene para mirar hacia Londres. Wimbledon 2025 es la última edición del torneo más antiguo de la historia de este deporte. En estos 13 días, en Londres, se llevará a cabo toda una celebración de la historia; una declaración sobre el futuro del deporte. En su edición número 147, este Grand Slam continúa como uno de los eventos deportivos más importantes del año.

Wimbledon es el único de los cuatro torneos del Grand Slam que aún se juega sobre césped. Aquí se exige la técnica. Los pasos regresan centenares y se camina en pisado. En cada set, en cada punto, la historia del deporte se repite mundo entero. Vestimenta blanca, silencio en la tribuna; los campos del All England Lawn Tennis and Croquet Club hacen del torneo una experiencia religiosa.

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Aquí nacieron leyendas como Björn Borg, Martina Navratilova, Roger Federer, Serena Williams y Novak Djokovic. En 2013, Andy Murray rompió una sequía de 77 años sin campeones británicos. Carlos Alcaraz, a sus 22 años, busca su tercer título consecutivo y la pelea se convierte para él en una enfrenta con la historia; con los 147 años de Wimbledon.

Aquí el tenis alcanza su máxima expresión. Todo lo que es el juego de raqueta, está presente en cada momento.

Este año, Wimbledon da un paso hacia el futuro: por primera vez, no habrá jueces de línea. El torneo ha adoptado un sistema electrónico de detección de faltas, como ya se ha visto en otros majors. Esta decisión busca mayor precisión, pero también genera debate entre los más puristas, quienes consideran que parte del “alma” del torneo podría perderse.

Además, la final se jugará a las 4:00 pm (en lugar de las 2:00 pm), para ajustarse a nuevas audiencias globales. Y sí, las tradicionales fresas con crema también subieron de precio. Tiempos modernos.

Aún con los cambios, la esencia es la misma. Es el lugar donde el tenis se juega y se honra. Cada partido: un capítulo; cada campeón: un libro entero que nunca terminará de escribirse. La tecnología avanza, los horarios se ajustan y los precios suben, pero el verde permanece. Wimbledon sigue siendo Wimbledon. Y eso, por ahora, es intocable.