
En el universo de Hermès, el tiempo no se cuenta: se imagina. Así lo demuestra la nueva edición limitada del reloj Arceau Hermès Locomotion, una obra de arte en miniatura donde el arte, la relojería y el espíritu lúdico convergen. Solo 12 piezas existen de esta creación. Esta inspirada en el pañuelo homónimo diseñado por el ilustrador y cineasta francés Ugo Bienvenu, quien transforma la icónica boutique de Hermès en Faubourg Saint-Honoré en una visión futurista y pop.
Enmarcada por un engaste de 71 diamantes sobre una caja de oro blanco de 38 mm, la esfera del reloj despliega una escena urbana colorida y redondeada, casi onírica. La técnica de pintura en miniatura —aplicada tanto sobre la base como en el dorso del cristal de zafiro— crea un efecto tridimensional, como si la imagen flotara en el tiempo. Tonos rosados, azules, amarillos y verdes dan vida a una calle que parece más soñada que transitada.

En el centro, dos discretas agujas plateadas marcan las horas y los minutos, impulsadas por el calibre automático H1912, fabricado por Hermès en Suiza. Una correa de aligátor malva claro, confeccionada en los talleres de Hermès Horloger, completa esta pieza que no solo da la hora, sino que la reinventa como un instante suspendido.
Lejos de medir el tiempo, el Arceau Hermès Locomotion propone habitarlo con ligereza, como si cada segundo fuera una pincelada sobre la eternidad. Más que un reloj, es un escenario íntimo donde la precisión se convierte en poesía.