
Era 1971. Bowerman llevaba dos años intentando resolver un problema concreto: la nueva pista de uretano instalada en la Universidad de Oregón era dura, resbaladiza y estaba lesionando a sus corredores. Los spikes se hundían demasiado. Los tenis sin spikes no ofrecían suficiente agarre. No había una solución en el mercado porque nadie la había buscado todavía.
Esa mañana, el patrón cuadriculado de la wafflera le dio la respuesta. La geometría era perfecta: protuberancias uniformes, separadas, capaces de generar tracción sin agregar peso. Bowerman vertió uretano líquido directamente en el aparato. La wafflera, un regalo de bodas de 1936 de Bersted Manufacturing Company, quedó sellada para siempre.

No se detuvo. Fue a la ciudad, compró varias waffleras de segunda mano y siguió experimentando. Los primeros moldes salían invertidos. Los primeros prototipos se desintegraban a los pocos minutos de correr. Otros tenían alambre expuesto que cortaba los tobillos de los atletas. Cada intento fallido era también un paso adelante.


El momento en que todo cambió
En noviembre de 1971, el equipo de campo traviesa de Oregón ganó el título de la NCAA con las primeras versiones de los tenis. Durante el invierno siguiente, más atletas universitarios y estudiantes locales los probaron en silencio. Para el verano de 1972, Bowerman y Geoff Hollister producían a mano un pequeño lote de prototipos para las pruebas clasificatorias olímpicas de Estados Unidos en Eugene.
Eran minimalistas hasta el límite, casi como correr descalzo, con una parte superior cosida a una lámina delgada con diseño de waffle. Pero funcionaban. Las huellas que dejaba la suela en la pista recordaban las pisadas de los astronautas en la luna. De esa imagen nació el apodo que los haría legendarios: los tenis Moon.
“La suela tipo waffle lo cambió todo”, dice Rick Lower, historiador de Nike Running. “No solo transformó la idea que los runners tenían con respecto a la tracción y la amortiguación, sino que mostró a la gente el espíritu de Nike: resolver problemas de formas innovadoras”.
Del prototipo al fenómeno
Los tenis Moon nunca llegaron a las tiendas de manera masiva, aunque se cree que algunos pares se vendieron en el local de Nike en Eugene. Pero su ADN se propagó rápido. En 1973 llegaron los Oregon Waffle. Dos años después, los Waffle Trainer: el primer gran éxito comercial de la marca, diseñados junto al runner Jon Anderson, al cirujano ortopédico Stan James y al podólogo Dennis Vixie. Para 1975, los pedidos habían alcanzado las 100,000 unidades. La parte superior azul con el Swoosh amarillo se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de los primeros años de Nike.
“Los Waffle Trainer fueron el puente”, explica Lower. “Tomaron la esencia de los tenis Moon y los convirtieron en un producto global. Desde entonces, la reputación de Nike como marca innovadora quedó consolidada”.

El final y el regreso
Años después, cuando el hijo de Bowerman renovó la propiedad familiar en Coburg, Oregón, encontró en un pozo de basura olvidado cerca del garaje prototipos descartados, moldes y la carcasa oxidada de la wafflera original, la misma que Barbara había tirado después de que Bill la sellara para siempre. Hoy ese objeto se conserva en el Department of Nike Archives, en la sede central de la marca en Beaverton.
La historia no terminó ahí. Tras su aparición en la pasarela de Jacquemus en enero pasado, los tenis Moon regresan reinventados para una nueva generación: mismo impulso, nueva forma. Lo que comenzó como un experimento de cocina en Oregón sigue corriendo.