
El próximo 26 de septiembre de 2026, Neithan Herbert regresará a la ciudad donde estudió moda. Esta vez lo hará con una firma propia construida desde México. La marca debutará en el calendario oficial de Milan Fashion Week. Con ello, se convertirá en la primera firma fundada y operada en México que presenta dentro de su programación oficial.
El regreso a Milán cierra un círculo personal, aunque también abre otro creativo. Nacido en Ecuador y criado en México, Herbert llegó a Italia a los 18 años. Allí estudió en el Istituto Europeo di Design y aprendió los códigos técnicos de la moda europea. Sin embargo, esa formación también lo llevó a reconsiderar las tradiciones que había heredado desde la infancia.
Su historia comienza mucho antes, en los mercados donde su madre, Etelvina, vendía textiles y prendas tradicionales de Otavalo. Herbert creció entre tejidos, bordados y conversaciones de mujeres. Su abuelo era chamán y sus abuelas, parteras. En ese entorno, la creación estaba vinculada con el cuidado, la comunidad y la transmisión de conocimiento.
La migración también atraviesa el lenguaje de la firma. Durante más de dos décadas, Etelvina recorrió Ecuador, Europa y Nueva York antes de establecerse en San Miguel de Allende. A través de esos desplazamientos conservó su vestimenta tradicional. Para Herbert, la ropa comenzó así a funcionar como una forma portátil de pertenencia.



Esa idea resulta central en su trabajo. Neithan Herbert no utiliza la herencia como una referencia inmóvil. La entiende como un lenguaje susceptible de cambiar sin perder su memoria. Las técnicas transmitidas entre generaciones conviven con patrones y métodos de construcción aprendidos en Milán.


La pandemia llevó al diseñador de regreso a San Miguel de Allende. Allí estableció un taller integrado completamente por mujeres. Su hermana Anga Ruiz se convirtió en CEO y cofundadora de la firma. Desde entonces, ambos han construido un proyecto donde creación y estructura empresarial avanzan en paralelo.
La marca trabaja entre la Alta Costura y el prêt-à-porter. Su vocabulario combina estructura y suavidad, además de tensiones entre lo mínimo y lo máximo. Las prendas están pensadas para conservarse, transformarse y pasar entre generaciones. En lugar de seguir una lógica de consumo acelerado, la firma apuesta por una producción limitada.


Todo se fabrica en San Miguel de Allende, mientras la marca colabora con artesanos de distintas regiones de América Latina. Utiliza materiales locales y plantea el pago justo como parte de su modelo de producción. Así, preservar el oficio deja de funcionar únicamente como discurso y se integra a la estructura del negocio.
Ese crecimiento ya ha comenzado a extenderse fuera de México. Neithan Herbert ha vestido a Adriana Paz para las alfombras rojas de los Premios Óscar y Cannes. Además, cuenta con clientes privados en México, Estados Unidos y Europa. Su flagship store y atelier en San Miguel de Allende funcionan como boutique, galería y espacio de producción.
El debut en Milan Fashion Week lleva ahora esa práctica a una plataforma internacional. Para Herbert, regresar a Milán implica hacerlo desde una posición distinta. Ya no se trata de aprender un lenguaje ajeno. Se trata de presentar uno propio, construido entre Ecuador, México e Italia y sostenido por la idea de que las raíces también pueden viajar.