Peggy Guggenheim antes de convertirse en Peggy Guggenheim

La Royal Academy revisita los años londinenses de Peggy Guggenheim y el origen de una mirada que transformaría el coleccionismo de arte moderno.

Toda colección implica una selección, pero algunas terminan produciendo una lectura de la historia. Peggy Guggenheim pertenece a esa categoría excepcional de coleccionistas cuya importancia excede ampliamente la posesión de determinadas obras. Su legado reside también en haber reconocido relaciones entre artistas, movimientos e ideas cuando todavía no existía suficiente distancia histórica para convertirlas en canon. Peggy Guggenheim in London: The Making of a Collector, la exposición que llegará a la Royal Academy of Arts, regresa al momento en que esa mirada todavía estaba construyéndose.

El punto de partida es Guggenheim Jeune, la galería que Peggy abrió en Londres en 1938, a pocos pasos de la Royal Academy. Permaneció activa hasta junio de 1939 y presentó más de veinte exposiciones dedicadas al arte abstracto y surrealista. Su existencia fue breve. Sin embargo, aquel periodo contiene las primeras decisiones de lo que posteriormente se convertiría en la Peggy Guggenheim Collection de Venecia.

La exposición reunirá obras significativas del programa original junto con otras piezas del mismo periodo. Muchas volverán a Londres por primera vez desde entonces. Esta reconstrucción permite observar algo que los museos suelen ocultar una vez consolidado su prestigio: las colecciones no nacen inevitables. Antes de adquirir coherencia histórica, existen como decisiones individuales marcadas por afinidades, intuiciones y apuestas.

Ahí reside buena parte del interés intelectual de regresar a Guggenheim Jeune. Mirada desde el presente, la colección de Peggy parece contener nombres y movimientos cuya importancia resulta evidente. En 1938, esa jerarquía todavía estaba en formación. Coleccionar arte moderno significaba participar activamente en la construcción de su valor cultural. La coleccionista no aparecía al final del proceso para confirmar un consenso. Podía intervenir mientras ese consenso todavía se estaba definiendo.

Por ello, Peggy Guggenheim resulta difícil de comprender únicamente bajo la figura tradicional del mecenas. Su práctica establecía relaciones entre adquisición, exhibición y apoyo directo a los artistas. La colección surgía de una manera profundamente personal de relacionarse con el arte. Después, esa sensibilidad privada adquirió una dimensión pública capaz de influir en la manera en que otras generaciones comprenderían el siglo XX.

Londres funciona entonces como un laboratorio. Venecia llegaría después y convertiría esa sensibilidad en un legado permanente. Allí, Guggenheim estableció su residencia y desarrolló un espacio donde artistas, ideas y culturas podían encontrarse. Su colección terminó integrada de manera inseparable en la identidad cultural de la ciudad. Sin embargo, la exposición de la Royal Academy desplaza deliberadamente la atención hacia el proceso anterior.

Ese desplazamiento también modifica la pregunta. El interés ya no consiste únicamente en determinar qué coleccionó Peggy Guggenheim, sino en comprender cómo aprendió a mirar. La diferencia resulta fundamental. Una lista de obras puede reconstruir una colección. En cambio, estudiar las decisiones que la produjeron permite acercarse a los mecanismos mediante los cuales el gusto privado adquiere autoridad pública.

La participación de Bottega Veneta aparece de manera pertinente dentro de esa genealogía veneciana. Nacida en Vicenza, la firma apoya la exposición como parte de sus colaboraciones con instituciones culturales internacionales. Entre ellas se encuentran Punta della Dogana, Leeum Museum of Art, Bangkok Kunsthalle y la Pier Luigi Nervi Foundation. Sin embargo, aquí su presencia funciona principalmente como apoyo a una historia cuyo centro permanece en Guggenheim y en la formación de su mirada.

Peggy Guggenheim in London: The Making of a Collector podrá visitarse del 21 de noviembre de 2026 al 14 de marzo de 2027. Posteriormente, viajará al Guggenheim New York en abril. La exposición está organizada por la Peggy Guggenheim Collection de Venecia y la Royal Academy. Gražina Subelytė y Simon Grant firman la curaduría, con Sylvie Broussine como curadora asociada.

Volver a los años de Guggenheim Jeune permite observar a Peggy antes de que su apellido funcionara como garantía institucional. Allí todavía encontramos una coleccionista formando criterios, tomando posiciones y definiendo afinidades. Precisamente por eso, la exposición plantea una cuestión que permanece vigente: coleccionar también significa decidir qué merece permanecer visible y, eventualmente, qué podrá convertirse en historia.