
La historia detrás de una barra que quiere cambiar el sistema
Zaina Gohou no imaginaba que su historia familiar se transformaría en una empresa con impacto global. Nacida en Alemania con raíces marfileñas, su vínculo con el cacao no era solo cultural, era personal: su padre creció en una plantación de cacao en Costa de Marfil, pero nunca probó el chocolate.
Ese contraste —entre quienes cultivan el fruto y quienes disfrutan del producto final— fue el punto de partida de Zacao, una marca de chocolate plant-based, orgánica y ética que busca corregir un sistema profundamente desigual. “El 70% del cacao del mundo proviene de África Occidental, pero solo el 1% del chocolate se produce ahí. El 85% de los agricultores vive bajo la línea de pobreza. Eso tenía que cambiar”, afirma Gohou.
De la indignación a la acción
Durante años, Zaina colaboró con ONG’s en Ghana y Costa de Marfil. Lo que vio fue alarmante: comunidades sin acceso a agua potable, niños que no podían ir a la escuela, agricultores atrapados en condiciones que no mejoraban a pesar de décadas de ayuda. La pandemia fue su punto de quiebre. “Decidí que era momento de dejar de hablar y empezar a hacer.”
Así nació Zacao: una alianza con la primera fábrica solar de chocolate en Ghana, equipada con tecnología de punta y rodeada por cooperativas locales. Juntos, desarrollaron recetas de chocolate saludable y sin lácteos, elaboradas directamente en origen. El resultado: un producto que celebra el sabor del cacao en su forma más pura, sin aditivos, sin azúcar refinada, y con el poder de transformar comunidades.


Un modelo de producción justo y consciente
Zacao no solo produce chocolate: rediseña todo el proceso. Desde el uso de ingredientes orgánicos hasta su empaque reciclable, cada decisión está pensada para reducir el impacto ambiental. El uso de azúcar de coco —más sostenible que la de caña— y la producción local en una fábrica solar disminuyen significativamente la huella de carbono.
Pero la sostenibilidad social es igual de prioritaria. Zacao implementó un modelo “más justo que el comercio justo”, pagando un bono directo de 600 dólares por tonelada a los agricultores. Se trabaja exclusivamente con pequeñas granjas familiares, y se prioriza el bienestar laboral y la transparencia.
Más que chocolate: una nueva narrativa
Para Zaina, Zacao también busca cambiar la percepción global sobre los productos hechos en África. “Queremos demostrar que se pueden hacer chocolates de calidad premium en África, con orgullo y con procesos ejemplares. No se trata de caridad, se trata de capacidad, talento y visión.”
Además, la marca busca redefinir la experiencia de comer chocolate. Sus barras no se parecen a los dulces industriales que inundan el mercado. “Queremos que las personas descubran el sabor real del cacao, que vivan una experiencia sensorial como quien degusta un vino fino. Y que además, se sientan bien por apoyar algo con impacto.”
Un futuro con sabor a cambio
En los próximos años, Zaina imagina a Zacao liderando un movimiento más amplio: fomentar la producción local en África, escalar su impacto ambiental hacia la neutralidad o incluso negatividad en carbono, y demostrar que un modelo empresarial puede ser rentable sin dejar de ser ético.
“Lo que me motiva cada día es saber que esto no es solo chocolate. Es una forma de empoderar comunidades, educar consumidores, y hacer negocios de otra manera.”